Lo que el Alcalde no puede cambiar en Quito

Gracias a dios mi amigo español que estuvo de visita había pasado tiempo en Lima y Santiago y no sufrió tanto cuando nos demoramos 20 minutos para avanzar 500 metros.

“Comparado con Lima Quito me parece muy ordenado,” me dijo, aunque es obvio que vamos por la misma ruta que ellos.

La causa de nuestro atraso fue los muchos choferes que deciden meterse en el cruce a pesar de ver que la congestión del otro lado va a prohibir su paso y terminará en causar caos para todos. Como diría enchufetv, típico de vos! 

En menos de un mes vamos a cambiar de administración municipal, y mucha gente ve con entusiasmo la idea de que un nuevo gobierno puede empezar a corregir los errores del pasado.

Aunque extiendo mi buena voluntad y doy el beneficio de la duda a Mauricio Rodas y su equipo, también soy realista, y reconozco que hay cosas que están fuera de su control, como los siguientes: 

1.) Los problemas de congestión vehicular son productos de años de mal diseño vial, y se van a demorar en corregir. Si el gobierno decide priorizar la inversión pública en hacer vías y no crear un modelo de transporte público sostenible, los problemas solamente van a empeorar, y Quito será peor en 4 años. 

2.) Mucha gente lucha con la idea de que Quito es una ciudad grande y que tendrá que aprender a gestionar los tipos de problemas que tienden a afectar a las ciudades grandes. En este caso, el problema queda en las falsas expectativas de ciertas personas que esperan el día cuando Quito se convierta en aldea otra vez.

3.) El gran problema en Quito es solamente los políticos municipales sino las actitudes y comportamientos de los ciudadanos que desencadenan en condiciones que causan sufrimiento mutuo. 

En este tercer punto quiero enfocar.

Por motivos diferentes camino mucho por la ciudad y me topo con choferes agresivos que se convierten en darwinistas totales atrás del volante.

La ley ecuatoriana dicta, por ejemplo, que un peatón caminando por un cruce tiene el derecho, pero esa ley no es respetada por nadie.

Hasta en momentos cuando haya luz roja hay carros que o cruzan ilegalmente o quieren virar sin respetar el deseo del peatón de cruzar también.

La gente ‘buena’ te pita por ejercer tu derecho de cruzar, y la gente mala acelera con el deseo de asustar y castigarte por pensar en movilizarte por un medio sano. No te ven como persona con familia y sentimientos; te ven como un obstáculo que merece morir si le haces demorar 10 segundos en llegar a la próxima luz roja. 

Al asumir el papel de chofer muchos ciudadanos pierden todo respeto para el otro y existen en un vacío moral y ético. Se vuelven egoístas tenaces, completamente despreocupados por el bienestar de otros o el bien colectivo.

A la vez, viven con la actitud de “lo importante es lo que me pase a mí” pero lo absurdo de esta actitud es que en un sistema de transporte no hay diferencia entre el bienestar individual y el bienestar colectivo, porque tú solamente puedes andar al paso que el sistema te permite.

Si decides bloquear tráfico para cruzar la calle, las personas que te imitan van a asegurar de que llegues más tarde.

El sistema entero fracasa si no permitamos el flujo de vehículos determinado por los semáforos. No importa si pones policías en cada esquina a gran costo o si tienes un sistema de semáforos inteligentes. No hay ninguna autoridad con poder suficiente para contrarrestar la voluntad de miles de personas que deciden preocuparse de si mismo y no respetar el bienestar colectivo.  

Es difícil para un gobierno provocar cambios culturales, porque gobiernos gestionan poder desde arriba para abajo, y la cultura es un sistema de gobierno que funciona de abajo para arriba. Tanto China como Egipto han vivido con estados policiales y aún sufrieron por el mal comportamiento de sus choferes. Seguir culpando a los políticos es, al final, evitar nuestra responsabilidad personal.

Entiendo bien por qué lo hacemos: es sobrecogedor tratar de cambiar el comportamiento de un millón de personas uno por uno. Preferimos pensar que el poder de cambiar la ciudad es una autoridad otorgada al alcalde, pero la verdad es que es un poder muy equitativamente distribuido entre todos nosotros. 

No obstante, el cambio comienza con uno mismo, y luego con nuestros seres queridos. Insultar al chofer desconocido es fácil: llamar la atención de tu pariente o pana es difícil.

Al final, hay cosas que las elecciones simplemente nunca van a cambiar. No hacen falta mas policías: hacen falta más espejos para que empecemos a ser, modificando una frase del gobierno anterior, los ciudadanos que queremos. 

 

 

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¿Quién es el gobierno en Ecuador?

By @EcuaMatt

favor no tratar de construir este artículo como una reflexión anti-gobierno, ni una llamada al libertarianismo. Más bien, es una reflexión sobre nuestra relación con el gobierno como concepto, y no algún gobierno específico. 

En el pueblito olvidado en la carretera al mar donde yo nací en Canadá, no habían servicios ni de bomberos de ni ambulancias, tan remota era nuestra existencia que ni siquiera recibíamos los servicios básicos.

Para compensar, mis papás, los papás de mis amigos, etc., se encargaban del deber, y cuando no estaban trabajando para ganarse la vida se dedicaban a servir a la comunidad.

En esta circunstancia para nosotros no había diferencia entre pueblo y gobierno. Servías a tu comunidad, y tu comunidad te servía. No era ni romántico ni ideal: era la única realidad que conocíamos, y como el pes en el agua, ni tienes ch$cha idea que quiere decir “agua.”

Ya como adulto e hijo adoptivo voluntario de la República del Ecuador, las palabras que salen de mi lengua torcida no logran expresar este concepto de pueblo y gobierno como dos manifestaciones del mismo cuerpo vibrante.

En algún momento, el gobierno se divorció del pueblo y se volvió alejo. Tan diferentes son sus rasgos que ni siquiera lo reconocemos como pariente. Más bien, es como uno de los transformadores miedosos que asusta con el poder de sus golpes, su justicia deformada, su indiferencia. Cada no sé cuántos años nos toca cortar la cabeza solamente para acordarnos quién controla a quién. No obstante, el transformador tiene una memoria corta, y la tentación es abrumador.

Al desmontar el transformador, nos damos cuenta de que cada componente es un ser tal como nosotros. La mayoría es gente buena, gente con buenas intenciones, gente que quiere servir. Queremos que el gobierno alivie toda maldad que encontramos en la sociedad, pero no puede.

El gobierno no puede porque, al juxtaponerle y no reconocer nuestro tronco común, estamos maldiciendo a un porcentaje pequeño de la población con las expectativas de la población entera. Decimos a 100,000 ecuatorianos, “¿por qué no pueden lograr cumplir con todo lo que pidamos nosotros los otros 14,900,000?”

La solución a esta crisis no es filosófica, es matemática. Inventamos al gobierno para crear mayor eficiencia en cumplir con la voluntad popular, pero eso era en la época en la cual comunicar y colaborar era difícil.

Con las nuevas tecnologías, el costo de comunicar es casi nulo. El costo de colaborar es casi nulo. El costo de encontrar otros ciudadanos igual de motivados para resolver un problema es nulo. La distancia ya no es limitación. La oportunidad de probar, medir, buscar evidencia de soluciones en el mundo es enorme.

Hemos pasado de una existencia de escasez de información y comunicación a una existencia de abundancia de información y comunicación, pero como un niño en una tienda de caramelos, nos llenamos el estómago hasta tal punto que el consumo de tanta información nos duela, pero aún no encontramos las calorías que nos alimentan para darnos la energía necesaria para convertir nuestras intenciones en acciones.

En el mundo anterior era fácil que grupos minoritarios radicales nos controlan, porque su poder no dependía del tamaño de su masa, sino su habilidad de controlar el micrófono y la conversación. Hoy, todos tenemos un micrófono. Podemos pronunciar sobre qué tipo de mundo queremos tener, y hacer algo al respeto.

Por ahí vamos, pero falta algo importante. Tenemos que reclamar al gobierno como una extensión de nuestro ser. Tenemos que dejar de verle como blanco de nuestros deseos y nuestros sueños fallidos, como un espejo que siempre nos hace ver feos.

No quiero decir que el gobierno es obsoleto, ni que es la única solución. Lo que quiero decir es que es una herramienta, como muchas otras, que tenemos para ayudarnos resolver problemas. Un martillo no vale nada sin un clavo y una tabla. A la vez, la construcción de una casa no depende solamente de martillos. Hay otras herramientas que nos pueden servir.

Para darnos cuenta de que haya estas herramientas, que están a nuestro alcance, tenemos que olvidar nuestra fijación con el martillo, y empezar a responsabilizarnos. Ya no podemos tercerizar la creación de un mundo mejor. Ya no podemos lamentar de que nos sirvan mal. Nos servimos mal.

Y dado el volumen de espacio imaginativo que hemos dedicado en hacer que el gobierno sea la respuesta o el problema a todos nuestros problemas, deberíamos poder imaginar diferente. O, para robar una frase de Arcade Fire, tenemos que quitarnos el reflector y encontrar el conector. Arcade Fire lo dice mucho mejor que yo.

I thought I found a connector. It was just a reflector. 

 

 

 

 

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La Campaña #AllYouNeedIs desde el punto de vista de un publicista

Por @ecuamatt

He visto con poca sorpresa una reacción negativa por parte de algunos sectores hacia la nueva campaña de turismo, #AllYouNeedIs___.

Parte de esta crítica viene de personas que simplemente odian al gobierno y van a ser contreras a todo lo que haga. Trato de ignorar esa gente porque agregan poco valor a cualquier análisis, debate o conversación.

Por otro lado, hay preguntas justas sobre el costo y el diseño de la campaña, y voy a tratar de explicar el mérito de la campaña, desde mi punto de vista como persona que trabaja, analiza y ayuda crear publicidad digital como profesión (ojo que ser publicista no significa que otros publicistas van a estar de acuerdo.)

Primero, déjame aclarar que trabajo para una empresa que vende publicidad, y que se verá beneficiado de la campaña. Después de leer mis argumentos pueden decidir si soy una voz objetiva o no.

El Uso de La Canción

El principal reclamo de ciertos medios ha sido el uso de la canción “All You Need is Love,” por los Beatles, y el costo asociado con adquirir los derechos. ¿por qué no usar una canción ecuatoriana?, dicen.

Mi respuesta a ese argumento es el siguiente: primero, la campaña no está dirigida principalmente a una audiencia ecuatoriana pues la mayoría de ellos ya están en el país.

Más bien, la campaña tiene como audiencia las personas que viven en el exterior y que contemplan viajes a Sud América.

Ecuador está en competencia de ganar la atención de aquella audiencia con países como Perú, Argentina, México, Costa Rica. etc, que llevan ofertas de turismo parecidas a la nuestra.

Siendo así, en el mundo de publicidad las campañas con mayor éxito son las que logran generar una conexión emocional con su audiencia, y no necesariamente una conexión lógica.

Podríamos hacer un spot publicitario en que un locutor (el cholito?), tal como vendedor de autos usados, explica en detalle los beneficios de viajar en Ecuador vis-a-vis el Perú, pero la pura verdad es que eso no funciona. Esta campaña no es para “El Cholito.”

Para crear esa conexión emocional, quieres inspirar a tu audiencia con escenas y imágenes pintorescas para que la persona empiece a imaginar viéndolas de verdad.

Segundo, la mejor manera de enganchar a una audiencia a través de una pista de sonido es presentar algo familiar pero distinto.

Lo familiar llama la atención, lo distinto hace contemplar, preguntar que es, y querer saber más. En este caso, la canción es inmediatamente reconocible, y provoca en la audiencia sentimientos que ellos tienen relacionados con la canción. Como los Beatles son la banda más grande en la historia de la música occidental, es un apuesto seguro.

Por otro lado, la versión presentada es modificada: es más lenta y usa instrumentos tradicionales ecuatorianas, lo cual provoca otros sentimientos, tal vez de paz, ser uno con la naturaleza, etc. Los instrumentos andinos complementan las imagenes en tratar de generar la idea de una experiencia.

Para lograr ese sentimiento, lamento señalar no basta una canción de Fausto Miño.

Por más que algunos le quieren mucho al Fausto, sus canciones simplemente no llevan el poder de provocar sentimientos en una audiencia global. Si quieres provocar emoción, tienes que tener una canción que viene pre empacada con un poder llamativo. Otra vez, es lo mismo que insistir en usar al Cholito cuando Cristiano Ronaldo ya firmó su contrato.

En adición, al quitar la canción se pierde el mensaje de la campaña: All you need is Ecuador.

Si prestas atención a los señales, el mensaje de la campaña es que Ecuador es Amazonía, Sierra, Costa y Galápagos. El objetivo es apelar a las personas que buscan una experiencia diversa, y decir que puedes como turista encontrar todo en el Ecuador. AllYouNeedIs es el mensaje de la estrategia: no una canción escogida de capricho.

Perú, por ejemplo, tiene machupicchu, lo cual atrae muchos turistas. No obstante, a través de campañas internacionales, Perú está cada vez más reconocida como destino gastronómico, lo cual fortalece su oferta turística. Perú ha aprovechado del buzz orgánico sobre la calidad de su comida para hacer campañas para promover ese mensaje y acelerar su promulgación.

En el caso de Ecuador, entonces, el ministerio está tratando de crear y promulgar una narrativa sobre que tipo de país somos, y que encuentras si nos visitas. #AllYouNeedIs___ es un mensaje clave en la formación de aquella narrativa, porque todo lo que necesitas en un viaje encuentras en nuestro país.

Generar Buzz

La campaña también tiene componentes offline (fuera de línea) y online (en línea) que sirven para generar buzz (discusión) sobre el Ecuador. En doce ciudades internacionales y ocho ciudades locales van a colocar una letra de la frase en un lugar público, con un código QR.

Al encontrar la letra, las personas pueden enterarse de que significa por escanear el código QR o visitar la página web. A la vez, la presencia de un objeto así genera interés por parte de los medios locales, lo cual termina en más alcance para la campaña.

Es decir, noticia de la campaña ya no depende exclusivamente de los medios pagados, sino también de los medios tradicionales y medios sociales. Cada vez que alguien hable sobre el objeto es un beneficio para Ecuador.

De la misma manera, la campaña fue lanzada en las redes sociales antes del lanzamiento oficial. La campaña invitó a las personas terminar la frase #AllYouNeedIs_____. Cuando la gente contribuye, por ejemplo, fotos del Ecuador, la campaña retuitea o comparte estas fotos con los seguidores. Las redes sociales funcionan como un puente entre los distintos componentes de la campaña.

El efecto es que, al seguir la campaña, tienes una relación mucho más de largo plazo, porque ya no ves publicidad solamente al ver el spot, sino lo ves cada vez que abras tu cuenta de tu red social favorita, y si te gusta lo vas a compartir. Tu audiencia, en efecto, se vuelve un canal de distribución, lo cual es publicidad gratis con mayor alcance.

El efecto de este tipo de relación es muy poderoso; de hecho, todos los marketeros buscan interacción continua, porque profundiza la relación entre el comprador y el vendedor, y aumenta la probabilidad de compra y lealtad de marca.

Conclusión

La industria de turismo en el Ecuador es la cuarta más grande del país. El año pasado el Ecuador recibió 1.3 millones de turistas, y el próximo año esperamos tener a 1.5 millones. Si esta campaña aumenta las visitas al país por 200,000, y cada turista gasta un promedio de $1000, generas $200,000,000 en nuevos ingresos. La inversión de $1.3m ahora parece poco.

Es más, Ecuador tiene el problema de que mucha gente llega al país pero solamente para explorar a las Galápagos, pero no llegan a conocer las otras maravillas que tenemos. Si podemos convencer a esas personas expandir su viaje para también incluir a la selva, la sierra, la costa, etc., logramos una mejor distribución de los ingresos turísticos.

Comparado con actividades extraccionistas, el turismo genera mucho más empleo y es mucho más sostenible: es decir, es buen empleo.

También vale la pena subrayar que Ecuador en los últimos años ha generado mucho interés por parte de Time, New York Times, y otros medios famosos por nuestra oferta turística. Poco a poco estamos siendo reconocidos como la joya secreta de América Latina. No hay mejor cosa que podríamos hacer que aprovechar de esta atención mundial con una campaña mundial de clase mundial. Otra vez, “El Cholito” no vale.

Entiendo que a mucha gente le ofende que el gobierno invierte tanto en una campaña, y lo que he intentado hacer es brindar mayor información desde mi punto de vista como publicista. Otros dirán que deberíamos invertir en la infraestructura turística del país, y yo estoy de acuerdo. No obstante, no hay porqué tener que decidir entre promover o infraestructura. Podemos hacer los dos a la vez.

Al final, en el mundo abunda publicidad turística, y si realmente quieres que tu campaña sea exitosa en atraer gente tienes que ser llamativa: no basta ser mediocres cuando estamos haciendo competencia con poderes turísticos como México y el Perú. Ellos vienen con años de experiencia de formación de la marca de sus países, y si queremos ganarles tenemos que estar dispuestos a invertir. El ROI lo hace valer la pena.

¿Sabemos si es que la campaña va a ser exitosa? No, de hecho, en el mundo de publicidad nunca sabes. ¿pudo haber sido diferente? Claro que sí, y todo el mundo tiene su opinión. Eso es el problema de tener 15 millones de chefs en la cocina, pero al final tienes que avanzar con un producto final.

¿hemos hecho un buen esfuerzo? Yo, como persona que estudia estas cosas, creo que sí.

A los cínicos no hay manera de complacerles, pero es importante recordarnos que el Ecuador es más grande que su gobierno y es más grande que su gente. El Ecuador es una maravilla única en el mundo.  Es hora de que ese mensaje llegue a una audiencia mundial, y para eso ni Fausto Miño ni el Cholito son suficientes. Para ser grandes hay que pensar en grande, y al final, el éxito será determinado si aumentan los números de turistas. Ahí podemos ver si ha sido un éxito o no.

 

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El internet nos hace más democrático?

Estimados, 

Les incluyo aquí mi último artículo, publicado en http://www.TheNextWeb.Com, blog de tecnología, que responde a la pregunta: “nos hace el internet más democrático? Mi meta es contemplar si, después de las protestas organizadas por las redes sociales, podemos usar las mismas herramientas para aumentar la representatividad de nuestros gobiernos. Para mayor información sigan el enlace. 

http://thenextweb.com/opinion/2014/03/21/internet-making-us-democratic/

Saludos

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El plan de movilidad de Rodas no contempla un golpe contra el tráfico

Poco cambiará sobre la administración de la ciudad si no cambiamos la forma de pensar sobre cómo administrar la ciudad 

En este espacio trato de enfocarme en temas técnicos sobre la movilidad y alejarme de los temas políticos.

Digo así porque al final me importa menos quién sea el alcalde y me importa más ver que avanzamos hacia una ciudad mejor. Además, al nivel municipal me parece que la ideología de derecha o izquierda es menos útil, porque construir una ciudad vibrante requiere de una visión técnica sobre cómo funcionan los complejos ecosistemas que son ciudades. La ideología que para mí es anticipar la respuesta antes de entender el problema, y simplemente no funciona bien en el ámbito de diseño urbano. No hay puentes socialistas ni carreteras conservadores. Solamente hay obras que mejoran la calidad de vida o lo empeoran.

No obstante, siento la necesidad de llamar la atención a un fallo lógico que veo mucho en las vísperas de las elecciones municipales: estar desilusionado con el tráfico, y votar por Rodas como resultado, es votar en contra del tráfico. ¿será verdad? Desde el punto de vista técnico, la plataforma de Rodas simplemente no cuenta con propuestas que nos llevan al fin de la pesadilla de movilidad. Más bien, sus propuestas la aumentan. 

Antes de explicar por qué digo así, primero quiero aclarar que esto no debe interpretarse como un respaldo al alcalde actual, ni como un intento de descalificar a Rodas como persona. No soy militante de PAIS ni ningún otro partido político. Para mí, ninguno de los candidatos ofrece impulsar la transformación necesaria que tanto necesita la ciudad.

Segundo, no tengo nada en contra de Mauricio Rodas como persona. De hecho,  su oferta como candidato a la presidencia era más creíble que su oferta como candidato a la alcaldía, porque era obvio que estaba hablando de temas que conoce más al fondo. Administrar un país es muy distinto que administrar una ciudad: son dos animales muy distintos.

Es más, era claro que Rodas hubiera preferido no ser candidato a la alcaldía, pero el rechazo de Estaban Paz y la mala respuesta del pueblo frente a la candidatura de Antonio Ricaurte le dejó con pocas opciones para mantener su relevancia política.

La elección por lo menos sirve para que la gente se familiarice con él, así que cualquier derrota no es para nada una pérdida, es una inversión en su marca personal política. Dado la falta de otros candidatos con apoyo serio, su intervención es una contribución al debate y es bienvenido. A nadie le sirve una elección que es una coronación.  Finalmente, postularse frente a la maquinaria mediática que es la Lista #35 debe ser reconocido como admirable.

Lo que no me ha gustado de la campaña de Rodas es cómo él, siendo experto en políticas públicas (de hecho, fuera de eso tiene poca experiencia administrativa), ha ofrecido todo a todos sin presentar un plan comprehensivo. De hecho, si lees su carta en GKillCity, hay mucha retórica sobre su aspiración de cómo quiere que su gobierno sea, pero poco sobre cómo pretende hacer. Si buenas intenciones fueron suficientes para gobernar bien, Venezuela sería el país mejor administrado de todos. Se necesita más que aspiración: se necesita un plan.

Por ejemplo, Al preguntarle directamente en Twitter sobre cómo van a financiar todo lo que propone, la persona que maneja su cuenta me me dijo, que “Lamentablemente no siempre hay tiempo para detallar toda una propuesta.”

En mí opinión pensar en costos antes de anunciar planes es lógico. Caso contrario ¿cómo sabemos que no nos está engañando?

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Pero regresando a mi tesis principal, quiero subrayar que el candidato Rodas, a pesar de ser el candidato de la oposición, no ofrece ninguna solución a la congestión vehicular porque su propuesta no contempla romper la dependencia que tenemos del auto particular.

Aunque habla de la necesidad de fortalecer el transporte público (su plan vial aquí), sigue siendo una idea tardía en su discurso. Veamos, por ejemplo, pasado el minuto 6 en este video:

Aquí hay algunas expresiones del candidato:

“Vamos a impulsar una re-ingenería vial. vamos a crear ejes exprés [...]. Vamos a facilitar el acceso a la ciudad de los valles. Vamos a construir la segunda etapa del túnel Guayasamín. Vamos a crear un sistema de intercambiadores, de tuneles. pasos elevados. vamos a impulsar un sistema vial moderno a través de lo cual el tráfico fluya. de manera ágil, de manera eficiente.” 

Todo esto suena muy bien: son adjetivos bien escogidos, y pareciera ser una solución excelente si es que no tomas en cuenta que Quito cuenta con todas las cosas que Mauricio Rodas propone y aún estamos ahogándonos en el tráfico. Hay que ignorar lo que existe para poder imaginar que hacerlo otra vez va a producir resultados diferentes.

Tenemos túneles a los valles que tienen que volverse uni-dirrecional dos veces al día porque ya están desgastados. ¿por qué será que el nuevo túnel guayasamín no se va a llenar como el actual?

Tenemos intercambiadores en varias partes de la ciudad donde el tráfico no mueve en horas picos.

Tenemos pasos desniveles en el 10 de Agosto que están estancados durante todas las horas laborales.

Todas aquellas obras fueron creadas para aliviar el tráfico, pero terminaron siendo plata desperdiciada poco después de su construcción.

Construir vías es extremadamente carro, y para escucharle a Rodas uno pensaría que estaríamos al punto de invertir miles de millones de dólares. La primera pregunta es ¿de dónde viene esa inversión si Rodas propone cortar los impuestos? Yo no sé, y parece que él tampoco.

Lo que Rodas propone, entonces, no es un sistema vial moderno: es justamente un sistema vial anticuado, que va en contra el todo lo que están haciendo las ciudades líderes de Europea y Norte América en el tema de transporte vial.

Ningún arquitecto urbano de credibilidad diría que lo único que falta a Quito son más vías. Aquella fue la idea de los años 60-70-80, pero mientras más ciudades llegan a su punto de inflexión con el tráfico, más evidencia tenemos que la vía no es la inversión óptima.

El error de logica de Rodas, que me parece algo fundamental que un candidato a la alcaldía entienda, es que asume el problema es que no hay suficiente oferta de vías para satisfacer la demanda de carros.

El error aquí es que la demanda no es estático sino crece exponencialmente. Ahora 27% de los quiteños se transportan en carros. Si en diez años se duplica a 54% tendríamos que duplicar el número de vías en la ciudad solo para mantenernos igual de ahogados como estamos ahora.  ¿tenemos espacio para duplicar el numero de vías en Quito? Tal vez sí, pero tendríamos que bloquear acceso al sol, porque de aquí solo podemos construir pa’arriba.

Lo que quiero decir es que mientras el Alcalde Rodas va construyendo más vías, más sube la demanda para las vías. De hecho, al construir más vías, Rodas está creando la demanda contra que pretende luchar. Es luchar contra la fiebre sin tocar la causa de la enfermedad.

De la misma manera que Rodas no entiende cómo funciona la oferta y demanda de vías, tampoco lo entiende para ciclovías. En su plataforma ofrece construir ciclovías donde hay demanda de ciclistas. Parece lógico, pero hay que ignorar algo muy obvio: la falta de seguridad para el ciclista, que estanca la demanda.

Los días domingos hay 50,000 ciclistas que salen para aprovechar del ciclo-paseo, lo cual quiere decir que, cuando hay las condiciones seguras, hay alta demanda para ciclovías. Obviamente muchas de las personas que salen los domingos en sus bicis no van a poder transitar por la ciudad durante los días laborales; no obstante, es imposible negar que, al crear más ciclovías se genera más ciclistas y se disminuye el numero de vehículos particulares que causan congestión. Como dice el arquitecto urbano Charles Montgomery, “Si construyes más vías consigues más carros. Si construyes más ciclovías consigues más ciclistas. Si construyes más veredas consigues más peatones.”

Sería justo en este momento preguntarme que propongo si no quiero más vías.

¿dejamos a que los quiteños pierdan horas y horas de su día en el tráfico? ¿Metamos a todos el el trolebus como sardines? No, para nada.

Escribir todas mis ideas sobre este tema podría ocupar un libro entero, pero pongo algunas para no ser la persona que critica sin ofrecer soluciones:

- Actualmente ese 27% de de personas que usan carros particulares para transportarse ocupa 90% del espacio vial. Es decir que el modo menos eficiente de transporte ocupa la mayor parte del espacio y consume la mayor cantidad de recursos.

Si queremos mejorar la eficiencia de la movilidad en Quito, corregir ese balance es principal, lo cual significa invertir mucho menos en vías (la inversión menos eficiente) y invertir mucho más en sistemas de transporte público (la inversión más eficiente).

- Para lograr eso, necesitamos varios sistemas integrados y sobrepuestos que satisfacen las diferentes necesidades de los quiteños.

- Estoy de acuerdo con Rodas, por ejemplo, que necesitamos una expansión y integración de los sistemas actuales como el trolebus y el metrovía. No obstante, eso en sí no va a aliviar el tráfico mucho.

La ubicuidad de estos sistemas es clave, y los carriles exclusivos ofrecen el incentivo de llegar más rápido usando el transporte público. Tienen que ser cómodos y seguros, pero el usuario también tiene que aceptar que el uso de tales sistemas va a aumentar en horas picos (tal como en Nueva York, Londres, Madrid, etc). Si no hay masa crítica en las horas picas, el sistema es un fracaso.

- Tenemos que encontrar el financiamiento correcto para acelerar la construcción de la red de transporte público. Actualmente el costo de la vía no es pagada por el chofer, sino es subsidiado por todos, incluyendo los que no tienen carros. Los que usan el sistema de transporte público están ayudando al carro particular por crearle más espacio y facilitar su viaje. El dueño del carro particular debe contribuir al transporte público, porque al final él beneficia  directamente de su éxito.

- En los barrios lejanos no hace falta teleféricos que representan inversiones fuertes, sino una red de vans que circulan en aquellas zonas con frecuencia y son integradas con los otros sistemas de transporte público.

- Una red de ciclovías que permite es necesario. No digo que hay que haber ciclovías en todas las calles, sino tiene que haber una red amplia para que el ciclista pueda llegar a todo lado. La bicicleta es el modo más eficiente que tenemos, y los que salen en bicicleta en lugar de carro hacen un gran favor a todos nosotros. Luchar contra la bici es quejarse de que no te gusta el balde que usa el marinero para achicar el agua del barco. En lugar de amenazar al ciclista, deberíamos celebrarlo.  (para leer más sobre cómo funciona el ciclismo en Quito, vean aquí)

- Aumentar la densidad en la ciudad por construir edificios más altos, manteniendo las lineas de vista hacia las montañas para no perder la belleza de nuestros alrededores. Promover la dispersión urbana también causa congestión por obligar más viajes que son más largos. Densidad bien planeada es el objetivo de las ciudades líderes del mundo. Por el momento, Rodas no tiene ningún plan para incentivar a las personas a quedarse en la ciudad en lugar de alejarse.

- Fomentar el concepto de urbanizaciones inclusivas a través  del uso eficiente del suelo, promoviendo que los barrios tengan una buena mezcla de uso residencial y comercial para que puedan satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes sin que tengan que movilizarse en auto privado.

- Promover la ‘caminabilidad’ dentro de esos barrios es necesario para que la gente no tenga que subir al carro para comprarse la leche, y para promover el ejercicio físico no como una rutina aparte de la vida cotidiana, sino como un componente fundamental en nuestra existencia, como exigen nuestros cuerpos. No podemos desvincular el diseño de la ciudad de los problemas de salud que surgen como resultado de la dependencia del auto.

- Creación de líneas de transito rápido de los valles a la ciudad para desincentivar la entrada del carro particular. Si hacen nuevos túneles, deben ser exclusivamente para transporte público.

- Creación de parqueaderos en las afueras y entradas de la ciudad con conexión al sistema de transporte público para desincentivar la entrada a la ciudad de carros particulares.

- Creación de más zonas 100% peatonales para estimular más compra local y más actividad nocturna. En la ciudad del carro particular, el volumen de clientes depende del tamaño del parqueadero de la empresa. Mientras más caminable la ciudad, más benefician empresas locales y la economía local.

- Seguir con el proyecto del metro para establecer vínculos más fuertes entre el norte y sur y permitir la expansión de zonas de comercio hacia áreas de la ciudad que han sido tradicionalmente ignoradas. Hay alternativas al metro, pero viene al costo de menos espacio para los carros privados. No estoy en contra de re-pensar el metro, siempre y cuando no nos quedemos en la discusión sin jamás llegar a una decisión.

Estas son algunas ideas, pero admito que hay expertos con más conocimiento que yo (como él, él, él, y él) ecuatorianos que me imagino que estarían más que dispuestos a prestar sus ideas a quien sea el alcalde. Aquellas voces ya están gritando; solo faltan quienes les escuchen.

Quiero aclarar: yo soy igual de exasperado con el tráfico, pero no pretendo que es el producto exclusivo de la actual administración.

Más bien, la congestión que hoy vivimos es el fruto de 40 años de administración que no solamente falló en anticipar que la demanda de autos iba a superar la oferta de vías, sino que ayudó diseñar una ciudad cuya única conclusión iba a ser la realidad en la que vivimos. Han sido muy corto-plazistas. Todos.

Corregir eso no se puede hacer en 4 años, sobre todo porque muchos defienden hasta la muerte su “derecho” de usar su carro, sin darse cuenta de que su actitud es justamente lo que agrava al tráfico. Vamos a demorar varios años en corregir los errores del pasado, y mientras más discutimos ideas descartadas por ciudades que si han logrado disminuir el tráfico,  más tiempo desperdiciamos. 

Quito nunca va a volver a ser la ciudad que era hace 20 años, y insistir en que unos puentecitos es todo lo que nos falta significa negar la realidad y posponer la transformación que tanto necesitamos. Las cosas si pueden empeorar: pregunten a los ciudadanos de Bogotá, Lima, Sao Paulo o la ciudad de México. Pueden empeorar mucho.

Los defensores del carro particular seguramente me insultarán por estas palabras, pero insisto: la historia de Quito y los ejemplos del mundo demuestra que aquellas personas son parte del problema y no la solución. Saben reaccionar, pero no saben contemplar ni proponer. No hay que tapar el sol con el dedo: Quito no es la primera ciudad que ha intentado descongestionarse. No saber es una cosa, ignorar por miedo de ver, por miedo de cambiar, y por miedo de decir verdades inconvenientes, es otra. La política guiada por bilis no termina en debate productivo.

Reitero: no sueño en un Quito en que el carro sea prohibido, sino en un Quito en que el carro sea opcional en el peor de los casos y obsoleto en el mejor de los casos.

Sueño en un Quito en que es más fácil transitar sin carro que transitar con carro. Sueño en todos los beneficios que vienen con menos carros, menos congestión, menos contaminación, y menos enfermedades. Sueño en un Quito que sea el mejor lugar en América Latina donde formar una familia. Donde empresas quieren poner sus bases, donde turistas circulan debido a su facilidad, donde el buen vivir no es eslogan sino una realidad. 

No tengo todas las soluciones a los problemas de la congestión, pero estoy seguro de que Mauricio Rodas tampoco las tiene, porque en su propuesta falta mención de las decisiones difíciles que vamos a tener que tomar, a pesar de su oferta de ‘nuevo liderazgo’. Por ignorar toda la literatura, todas las enseñanzas, toda la evidencia, todo el campo de arquitectura urbana, Rodas ofrece más de lo que ya tenemos, y por eso digo que votar por él pensando que uno está dando un golpe al tráfico es simplemente incorrecto. Como dice mi amigo Lucho Córdoba, “el desafío no es cambiar de administración, sino cambiar de forma de pensar de la administración”.

Pero si gana Rodas, lo voy a apoyar, porque Quito no puede desperdiciar más tiempo en peleas personales (ojo Correa <-> Nebot) al costo del avance de la ciudad. El tema de calidad de vida es demasiado importante para dejar que tonteras ideológicas nos nieguen la administración y coherencia que tanto merecemos.

Dar golpe al tráfico entonces no se logra por votar diferente, tenemos que pensar diferente. Sin ese paso, el tráfico es nuestra realidad de hoy y será nuestro destino.

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“Pero Quito tiene cuestas!” Desmistificando las Barreras al Ciclismo en Quito, y los límites del debate

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Hay muchas cosas que dificultan el debate sobre movilidad en Quito.

Primero, no hay espacio para debatir ni intentar corregir la cultura vial, porque su origen resta en el comportamiento de nosotros los choferes y no necesariamente en el gobierno.

No importan las leyes, si decidimos manejar mal y crear peligros tanto para ciclistas y peatones como para otros choferes, necesitaríamos millones de policías a un costo enorme para cambiarlo por la esfuerza . Aunque nos gusta fijar en la administración y culparle para todos los malos urbanos, nosotros, por crear un ambiente de “uno contra todos”, tenemos que aceptar responsabilidad por el caos vehicular. El alcalde no insiste en que bloques el cruce. El alcalde no te hace rehusar dar paso. El alcalde no te obliga a parquear en la vía. El alcalde no te hace cometer huevadas.

Segundo, mucha gente tiene la tendencia de pensar en términos singulares sobre soluciones a la congestión. O es el carro, o es el metro, o es el bus, pero solo puede concebir de que hay una única solución. Esta idea es errónea, porque la creación de una ciudad de transporte eficiente depende la existencia de varios sistemas sobrepuestos y integrados. Es, al fin, la creación de opciones, el auto siendo una de aquellas opciones.

Tercero, la otra parte del problema es nuestra falta de capacidad de ver las cosas fueran de las burbujas en que vivimos.

Si yo solamente me movilizo por auto particular, por ejemplo, quiero que ese modo siga siendo priorizado. Si no pienso que el ciclismo es para mí, rechazo cualquier intento de crear infraestructura para ciclistas.

Esta incapacidad de separar el árbol del bosque, hace que no pensamos en el sistema entero de movilidad. Si no podemos concebir en funcionamiento de un ecosistema vial completo, nunca vamos a poder hacer cambios al nivel macro.

Contra esta última barrera me encuentro lanzado todos los días.  “Quito tiene cuestas!”, dicen, tal como dijo el candidato del PRIAN, y con ese dicho esperan poner fin a cualquier debate sobre la viabilidad del ciclismo. Otra vez, la falta de imaginación limita nuestra capacidad de cambiar.

Me hace reír este argumento porque viví tres años en San Francisco, EEUU, la sexta ciudad más amigable al ciclismo en los Estados Unidos y una de las ciudades con más alta concentración de ciclistas a pesar de su geografía montañosa.

Photo Courtesy of http://commons.wikimedia.org/wiki/File:San_Francisco_Nob_Hill_4.jpg

Nob Hill en San Francisco, USA. Photo Courtesy of http://commons.wikimedia.org/wiki/File:San_Francisco_Nob_Hill_4.jpg

¿Si hacen en San Francisco, por qué no podemos nosotros?

Como me explicó el entusiasta de ciclismo en Quito Rodrigo Sanchez, en Quito sientes las cuestas si viajes del este al oeste, pero si vas de norte al sur es extremadamente plano. Debido a que la mayoría de los viajes en cualquier modo de transporte en Quito se hace de norte al sur o de sur al norte, las cuestas no son los obstáculos que parecen.

El argumento de las cuestas tampoco toma en cuenta la visión de un sistema integrado.

En San Francisco, por ejemplo, hay tranvías, un metro, un sistema de bus de tránsito rápido, ciclo-vías, veredas amplias y, desde luego, vías para carros particulares. Los buses vienen con armazones de bicicletas, y los metros tienen cabinas específicas para ciclistas.

Siendo así, el ciclista puede bajar y subir del sistema de transporte público y usar su bicicleta para traspasar las rutas que desee.

A la vez, San Francisco no tiene ciclo-vías en todas las calles, sino tiene una red que permite que el ciclista puede acceder a toda la ciudad.

Para ponerle en un ejemplo local, la cuesta que más me toca a mí caminar es para subir de la 6 de Diciembre a la González Suarez. Subir por la Whymper, la Colón, o la Orellana son desafiantes.

No obstante, subir por la calle San Ignacio es mucho más fácil. Por crear una ciclo-vía en esa calle, se puede dirigir el tráfico de ciclistas hacia calles que más les convienen y que también más le conviene al sistema entero. No hace falta un sistema 100% ubicuo; hace falta un sistema inteligente, combinado con choferes respetuosos en las vías donde no hay ciclo-vías pero aún circulan ciclistas.

De esta manera una ciudad con muchas cuestas como San Francisco, con un clima mucho más desagradable que Quito, logra crear una red vial de transporte dinámica, eficiente, y sostenible.

Repito, entonces, que el desafío en transformar Quito en una ciudad de buena movilidad de alta calidad de vida no es cambiar de administración, sino cambiar de forma de pensar.

Sin dar se cuenta, las personas que más se frustran con el estatus-quo son los que más lo defienden, porque insisten que la única solución es crear más vías, cuando esa forma de pensar es justamente lo que nos hizo llegar a donde estamos. La locura, como dijo Alberto Einstein, es seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente.

Podemos ser más, pero primero tenemos que poder imaginar ser más. Seamos más.

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Carta a Gonzalo Pérez, Candidato del PRIAN a la alcaldía de Quito, sobre movilización

Estimado Gonzalo Pérez, candidato del PRIAN a la alcaldía de Quito,

Le escribo hoy con el deseo de responder a sus propuestas sobre cómo mejorar la movilidad en Quito, elaboradas en este artículo publicado el 6 de Febrero, 2014 en ElComercio.Com.

Primero, más que nada, le felicito por su candidatura. Ser político en el Ecuador es un trabajo difícil debido a la mala fe, desconfianza y cinismo por parte de la ciudadanía. En mi opinión las personas con buenas intenciones deben ser felicitadas por su labor y servicio.

Segundo, quiero responder a su frase “ciclistas al parque.” Le propongo algo: pongamos que cada mañana yo tengo una decisión: salir en mi carro, o salir en bicicleta. Soy joven, deportista, amante del ciclismo, y mis circunstancias permiten que la bicicleta sea una alternativa de transporte viable para mí.

Ahora imaginemos que son 10 mil personas como yo, algo muy probable en una ciudad de casi 2 millones de habitantes. Pensando en esa masa crítica, ¿cuál de esas opciones le conviene a usted, mi vecino?

Me atrevo a decir que mi decisión de salir en bicicleta le conviene a usted, debido a que soy un carro menos, y como ciclista ocupo 1/6 del espacio de un carro. Si somos 10 mil carros menos, ¿agravamos al tráfico o ayudamos a descongestionar?

Usted también propone quitar el pico y placa, porque, como usted dice, ya no funciona. A mí no me gusta el pico y placa por razones diferentes a la suyas, pero le pregunto: ¿quitando el pico y placa, el tráfico se va a mejorar o empeorar?

No hay que ser experto en políticas públicas para entender que va a agregar por 20% la cantidad de carros en las durante esas horas. Otra vez le pregunto, ¿eso agrava el tráfico, o descongestiona?

Me pregunto también de donde viene la tesis de su argumento, eso siendo que el carro tiene derecho sobre el peatón y el ciclista. Si no me equivoco, la constitución ecuatoriana protege los derechos de los seres humanos, y no su modo de transporte.

Debido a que el carro particular representa el 27% de los quiteños pero ocupa 90% del espacio vial, ¿en que momento empezamos a ser más eficientes con el espacio? ¿Cuando empezamos a proteger y servir a esa mayoría?

Siendo usted del partido con una larga historia de apoyar al empresario, le pongo de otra manera, ¿si 90% de sus gastos se generan por parte de 27% de sus empleados, usted quisiera que ese 27% de la empresa produce suficiente valor y eficiencia para justificar esa desigualad, verdad? Si luego le digo que el 27% que consume la mayoría de sus recursos son los empleados menos eficientes de todos, ¿podría justificar el gasto?

Me imagino también que usted, siendo economista, va a querer generar más empleo y más prosperidad en Quito. Si tiene éxito, ¿qué va a ser la primera compra de los que logran esa prosperidad? Me imagino que van a comprar carros particulares, y me atrevo a decir que ellos van a comprar con más rapidez que usted. puede construir vías.

Ahora, como dije, somos 27% que circulamos con carros privados. ¿qué será de Quito cuando alcanzamos 40%, 45%, 50%? ¿aguantará nuestro sistema vial un incremento de 100% en la cantidad de carros?

El PRIAN lo veo como un partido que valora la responsabilidad individual. Siendo así, en que momento aceptamos nuestra responsabilidad hacia el ambiente? Hablo, desde luego, sobre el calentamiento global, cuyos efectos en el Ecuador son y van a ser impactantes: eso no podemos negar. A la vez, mientras más manejamos producimos más asma y más obesidad, más diabetes, más cáncer, etc. ¿cuándo aceptamos nuestra responsabilidad individual de empeorar la calidad de vida de todos? En la China hay pantallas que muestran el amanecer, porque tan densa es la contaminación que ya no se ve el sol. Hay días cuando el gobierno recomienda a la gente que no salga de sus casas. ¿hacia eso vamos nosotros también?

Es más, la persona más peligrosa en el Ecuador no es ni el ladrón, ni el político corrupto, ni el loco que anda en la calle: es cualquier de nosotros atrás del volante. Cada día mueren 13 personas en el Ecuador por causa de accidentes de tráfico, y 150 más terminan heridas. No dudo que la seguridad es parte de su plataforma, ¿si los carros son más peligrosos que las pistolas,  no deberíamos tener un plan para controlar ese riesgo?

Existen soluciones a la congestión, pero ninguna de las soluciones técnicas que han demostrado su valor en diferentes partes del mundo tienen un espacio dentro de su plataforma. De hecho, su plan de movilidad va en contra de todo lo que saben los arquitectos urbanos sobre cómo descongestionar.

Le vuelvo a preguntar: mañana, cuando me levanto, ¿qué decisión quisiera usted que tome yo sobre mi modo de transporte? ¿qué decisión más le convendría? Si salgo en mi bici y usted me ve, ¿me va a respetar, o me va a intentar asustar, atropellar, o insultar, como hacen muchos choferes?

Si mañana usted es alcalde, ¿me va a proteger, o me va a mandar al parque?

Coexistir, convivir, solidaridad, son palabras fáciles de decir en campañas políticas, pero las políticas también demuestran si son valores o eslóganes vacíos.  Le deseo suerte en la campaña, pero no mucha suerte, porque Quito necesita candidatos dispuestos a pensar diferente y confrontar ciertas verdades inconvenientes y tal vez impopulares sobre el futuro de nuestra ciudad. Le invito entonces a participar en ese debate, pero vendrá rápido: mañana estaré en el parque, pero seguramente dentro de poco lo harán carretera.

Respetuosamente,

@EcuaMatt

P.s. Tal vez se pregunta, ¿qué sabe este extranjero sobre Quito? Es justamente por haber vivido en varios países y varias ciudades que creo que otro Quito si es posible. No nos faltan vías: nos falta imaginación.

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