Ley de Comunicación En Ecuador: ¿Quién Regula a Quién?

Escrito por Matthew Carpenter-Arévalo @EcuaMatt

Redacción por Andrés Obando @AndresObro

Trato de no tocar temas muy políticos en este espacio porque el propósito no es alinear lectores sino presentar otra manera de ver soluciones a problemas sociales. Sin embargo, dado que la política es el sistema que más requiere optimizar su diseño y desempeño, vale la pena dedicar unas pocas palabras a la nueva ley de comunicación.

Primero declaro que no he leído la ley completamente y no pretendo ofrecer una análisis de la ley completa.

Lo que me interesa es la pregunta: ¿Quién regula a quién?

Parte del objetivo de un medio de comunicación es provocar la rendición de cuentas por parte del gobierno. Como representantes del interés de sus lectores, contamos con los medios para investigar temas con tiempo y recursos lo que no podemos investigar por nosotros mismos. Viéndolo así, es un conflicto de interés que la prensa sea regulada por cualquier cuerpo gubernativo que no sea la corte normal.

A pesar de las buenas intenciones de los medios de comunicación, no podemos ignorar que manejar información es tener poder, y si acumulas mucha información y luego mucho poder hay la posibilidad de corrupción.

El mérito del trabajo de los medios de comunicación no les excluye de la necesidad de trabajar legalmente y responsablemente. Si el dueño de tu periódico es también accionista en empresas que tienen un interés en promover una agenda específica, pues eso también representa un conflicto de interés. Por el otro lado, si los dueños de un medio de comunicación se acercan mucho al poder del gobierno eso también puede afectar su capacidad de fiscalizar.

Siendo poderosos los medios de comunicación, tenemos que preguntarnos: ¿A quién rinden cuentas ellos? Cuando el gobierno miente los medios correctamente lo notan. Cuando los medios mienten ¿Qué pasa? Si el gobierno les critica es tiránico.

Si fueran más pilas los medios de comunicación se hubieran organizado mejor para crear una institución financiada por ellos pero independiente que investiga y responde a quejas por parte de la ciudadanía y al gobierno y demostraría su integridad a través de la independencia de su trabajo. Así se ha hecho en Inglaterra con el Press Complaints Commission, por ejemplo, y es un modelo usado para varias industrias que buscan operar sin la influencia molestosa del gobierno en sus operaciones.

La otra opción sería que exista un tercero partido independiente en la sociedad civil que se encargue de fiscalizar los medios de comunicación, pero hasta ahora no hay grupos como en otros países que llaman la atención cuando haya periodismo irresponsable. Se supone que alguien como FUNDAMEDIOS haría eso, pero su cercanía a los medios de comunicación y su tendencia de funcionar como vocero polémico les quita la objetividad y credibilidad necesaria de cumplir ese papel.

¿Qué hacemos entonces? La pregunta también está considerada en el Reino Unido donde, a pesar de tener el PPC, el gobierno estableció una comisión para investigar el tema después de abusos realizados por corporaciones como la de Rupert Murdoch cuando un periódico entero participó en un plan de hackear los teléfonos de ciudadanos y oficiales del gobierno. Encontraron también complicidad por parte de la policía que en algunos casos ayudó a los medios cometer actos ilegales.

Dada la complejidad del tema, mi respuesta sería que deberíamos buscar claridad a través de ciertos principios innegables, y uno de esos principios debe ser la libertad de expresión. Como tecnólogo que trabaja en temas de web creo mucho que el único discurso que debe ser prohibido es el discurso del odio, dado a que puede ser muy peligroso. No hay que olvidar, por ejemplo, que el genocidio contra los tutsis en Ruanda comenzó como campaña en radios comunitarias. No se debe permitir que alguien abuse de medios, sobre todo espectros públicos, para promover una agenda de odio.

De ahí no hace falta más leyes para defender la ‘integridad’ o la ‘honra’ de una persona porque para eso ya tenemos leyes contra difamación para proteger tanto a ciudadanos privados como a personas con presencia pública. Lo único que hace una ley que pretende proteger ‘la honra’ es crear ambigüedad y limitar la capacidad de criticar de todos.

Demostrar, por ejemplo, que Pedro Delgado falsificó sus documentos podría atentar contra su honra, pero al final el hombre es responsable de sus propias acciones. Ofender nunca es agradable, pero a veces sí es necesario. Si empezemos a crear jerarquías de leyes, el derecho de expresarse siempre tiene que ir encima del derecho de no ofenderse.

Para concluir diría dos cosas: primero es dificilísimo provocar un cambio de cultura a través de una ley, y al final lo que necesitamos es un cambio de cultura, tanto por parte de los medios de comunicación tanto por cómo el gobierno responde a esos medios de comunicación. Encuentro difícil, por ejemplo, ver que ciertos editores de EL COMERCIO son no solamente opositores apasionados sino también profundamente cínicos, y luego quieren que se crea en la objetividad de la publicación. Creo que ciertos medios son igualmente capaces de manipular información como el gobierno, y si tuvieran más integridad en su trabajo sería más fácil tenerles simpatía en esta bronca.

Por otro lado el gobierno debe poder comunicar su malestar sin necesariamente ser en guerra perpetua con los medios de comunicación. Si hablan de periodismo responsable, también hay que hablar de gobierno responsable.

Al mismo tiempo, crear más medios estatales es un desperdicio de dinero si esos medios no gozan de la independencia necesaria para hacer bien su trabajo. Si ves a países como Canadá e Inglaterra sus gobiernos están continuamente cuestionados por la CBC y la BBC, y eso crea más confianza pública en aquellas instituciones. Son financiados por el público pero no tienen ningún tipo de vínculo con sus gobiernos, como debería ser.

Al final viendo cómo se está desarrollando el diálogo aquí en Ecuador, tanto en Inglaterra que está pasando por un proceso parecido,  mi conclusión es que la solución solamente se encuentra en que todos puedan acceder al internet.

El origen de la bronca entre el gobierno y los medios de comunicación se encuentra en la escasez de fuentes de información, lo que es un problema del mundo que está fuera de línea.

En el mundo en línea las barreras de entrada al mercado de información son muy bajas y cada ciudadano se vuelve una fuente. Es decir que pasamos de un mundo de escasez a un mundo de abundancia. Creando verdadera competencia para los medios de comunicación hace que el poder innato de acumular información se distribuya mejor, y la ciudadanía tenga más opciones sobre cómo informarse.

Ojo que para llegar a ese mundo tenemos que asegurarnos de que el gobierno nacional y los gobiernos del mundo no regulen nuestras redes sociales. Sí creo que las leyes de difamación deben seguir aplicándose pero cualquier otra regulación sólo serviría a condenarnos a ser esclavos del status-quo, y si ustedes están igual que yo, cansados de debatir leyes de comunicación pues que venga el futuro.

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Acerca de Matthew Carpenter-Arevalo

A former Google and Twitter manager, Matthew Carpenter-Arévalo is the founder and CEO of Céntrico Digital, Ecuador´s foremost boutique digital marketing agency.
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