No Hace Falta Lamentar el Ecuador de Ayer

Hoy leí el artículo de Pedro Valverde Rivera publicado en “El Universo” titulado “El País de Mis Hijos” y me provocó el deseo de responder.

Comienzo por notar que no soy ideólogo ni apoyo con fervor al oficialismo. Creo que los mercados son mejores que gobiernos en distribuir riqueza, y protejo firmemente la libertad de expresión, con la única prohibición siendo el discurso del odio. No escribo entonces con motivos partisanos, sino de reconocer una realidad.

Lo que más lamento sobre el artículo es el siguiente:  que durante el tiempo no definido que denota Señor Valverde en que él considera que ha sufrido una caída injusta en su calidad de vida, la clase media ecuatoriana ha crecido de 10% de la población al 35%.

Esto no se debe 100% al esfuerzo del gobierno, sino al esfuerzo de muchos ecuatorianos que han luchado, migrado, y regresado para poder mejorar las oportunidades  de su familia en la vida, muchas veces dejando atrás a sus niños en circunstancias más injustas que la situación de la familia Valverde. No obstante, por los esfuerzos y sacrificios de muchos, para la mayoría de los ciudadanos el Ecuador está  inequívocamente mejor hoy que el Ecuador de ayer . 

Mientras Señor Valverde lamenta la capacidad perdida de comprar los mismos productos importados, las familias que son parte de esta aceleración histórica están viendo por primera vez la oportunidad de que sus hijos sigan estudios superiores. Las personas antes limitadas a ser empleados domésticos por primera vez pueden decidir hacerse ingenieros o doctores. Aunque ese beneficio aún no llega a todos, el paso de su ubicuidad es más veloz que en cualquier otro momento en la historia del país.

Mientras la libertad del Señor Valverde se ve disminuido porque tiene que comprar celulares en el exterior para ahorrar plata (asumiendo que tiene para irse al exterior), la libertad de esas personas mencionadas de poder acceder a los mismos mecanismos de movilidad social al que tienen acceso sus hijos sin pensarlo se ve aumentado exponencialmente.

El llanto por la empleada es lo que más revela la falta de empatía innata en la visión del Señor Valverde.

él se ve perjudicado por tener que compensarle las horas extras. él siente que el trabajo extra es un favor que ella debería brindarle a él, y que ella hacía antes con felicidad.

Pues, si ella está ahora contando las horas extras, no es por obligación del gobierno, sino porque ella siente que merece ser compensada por todo el trabajo.

Más lamentable es que el Señor Valverde no siente la necesidad de compensar adecuadamente a alguien cuyo estándar de vida necesariamente es peor que el suyo dado la relación económica en cuestión. 5 dolaritos para los hijos del Señor Valverde son apenas unos minutos para el celular; para ella es transporte para dos semanas.

Y si esa empleada se enfermaba en esa época y no estaba afiliada, ¿qué hacía? Tomaba el día libre y pedía prestado dinero del Señor Valverde, para luego tenerlo quitado de su sueldo.

Si el Señor Valverde le trataba mal y le hace una injusticia, ¿Qué hacía ella? Ahora ella puede acceder al sistema de justicia más fácilmente, lo cual es el base de los derechos de los ciudadanos.

Ahora, por estar afiliada tiene apenas una gota de la seguridad personal que tiene su empleador.

No lamento eso: lo veo como un paso hacia el mismo trato que se recibe como empleado en un país desarrollado. Es decir nos estamos desarrollando, a pesar de todo.

Reconociendo las desigualdades que tiene el Ecuador, el Señor Valverde escribe, “Pese a que esas diferencias eran dolorosas, nunca nos sentimos culpables de que existan, porque jamás hicimos nada para ahondarlas.”

No digo que el Señor Valverde debe sentirse culpable por las desigualdades que todos heredamos. Tampoco creo que él como individuo tiene que tomar acciones para corregirlas. Si quiere hacer caridad, bien por él, pero si no quiere eso también es su libertad.

La única responsabilidad que tiene el Señor Valverde en mi opinión es reconocer que esas desigualdades son malas, no son naturales, y deben ser corregidas. Que Ecuador no tiene que aceptar ser un país tan desigual, y que otras familias merecen tener la misma oportunidad para alcanzar los mismos privilegios que sus hijos van a gozar. Ojo que no digo que merecen lo mismo: merecen poder acceder a lo mismo por sus propios esfuerzos. Que su labor y sudor desemboca en algo mayor que deja salir de la pobreza generacional.

Nunca jamas vamos a ser un país de iguales: somos diferentes por naturaleza. No obstante, ser un país meritocrático en el cual tenemos igualdad de oportunidad es la definición de libertad individual. Es la libertad de tener éxito y de fracasar, pero en esa libertad  los ganadores y perdedores se hacen, y no son determinados desde antes por una leyenda histórica.

El Ecuador era y es un país con fallos estructurales, y esos fallos perjudican el destino para mucha gente, pero no a los hijos del Señor Valverde. Mientras el Señor Valverde lamenta mucho, no logro ver la injusticia, o la creación de fallos estructurales que van a perjudicar la vida de sus hijos. En otras palabras, creo que su llanto es exagerado.

Con todo respeto Señor Valverde: sus hijos van a estar bien, tal como los míos. Van a estudiar en un buen colegio, van a ir a buenas universidades, van a formar redes sociales potentes y van a tener la seguridad económica que usted como buen papá desea para ellos.

Van a vivir en un país más igual y que a veces sigue con ciertas tonteras. Van a tener que trabajar un poquito más, y van a tener que pagar impuestos a niveles que todavía no corresponden a los niveles pagados en países desarrollados. A pesar de todo lo que usted ve como nubes de tormenta, al otro lado de la montaña el sol brilla para otros.

Si los próximos diez años son como los últimos, los ricos se seguirán enriqueciendo, y los pobres también. Nuestros hijos, les prometo, van a estar bien.

Cordialmente,

Matthew (Mateo) Carpenter-Arévalo

 

Anuncios

Acerca de Matthew Carpenter-Arevalo

A former Google and Twitter manager, Matthew Carpenter-Arévalo is the founder and CEO of Céntrico Digital, Ecuador´s foremost boutique digital marketing agency.
Esta entrada fue publicada en Desigualdad. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a No Hace Falta Lamentar el Ecuador de Ayer

  1. Luis Francisco Córdova dijo:

    Hey Matt, cómo estas?
    Me gustaría conocer al Sr.Valverde… Sería cómo ver a una pintura antigua, en la cual se reflejan muchos aspectos que te permiten la posibilidad de observar, analizar y entender los tiempos pasados.

    En realidad el llanto del Sr. Valverde es una problemática del status quo de cierto nivel de la sociedad ecuatoriana…. Esa problemática no nos deja avanzar y salir de la aplicación y ejercicio de un poder en tribu… O lo que llamamos el antiguo “Cacicazgo”.

    Muy chévere tu “respuesta”, aunque no creo que el Sr. Valverde sea sonría mucho con tu atinado comentario, el cual comparto totalmente.

    Slds,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s