¿Quién es el gobierno en Ecuador?

By @EcuaMatt

favor no tratar de construir este artículo como una reflexión anti-gobierno, ni una llamada al libertarianismo. Más bien, es una reflexión sobre nuestra relación con el gobierno como concepto, y no algún gobierno específico. 

En el pueblito olvidado en la carretera al mar donde yo nací en Canadá, no habían servicios ni de bomberos de ni ambulancias, tan remota era nuestra existencia que ni siquiera recibíamos los servicios básicos.

Para compensar, mis papás, los papás de mis amigos, etc., se encargaban del deber, y cuando no estaban trabajando para ganarse la vida se dedicaban a servir a la comunidad.

En esta circunstancia para nosotros no había diferencia entre pueblo y gobierno. Servías a tu comunidad, y tu comunidad te servía. No era ni romántico ni ideal: era la única realidad que conocíamos, y como el pes en el agua, ni tienes ch$cha idea que quiere decir “agua.”

Ya como adulto e hijo adoptivo voluntario de la República del Ecuador, las palabras que salen de mi lengua torcida no logran expresar este concepto de pueblo y gobierno como dos manifestaciones del mismo cuerpo vibrante.

En algún momento, el gobierno se divorció del pueblo y se volvió alejo. Tan diferentes son sus rasgos que ni siquiera lo reconocemos como pariente. Más bien, es como uno de los transformadores miedosos que asusta con el poder de sus golpes, su justicia deformada, su indiferencia. Cada no sé cuántos años nos toca cortar la cabeza solamente para acordarnos quién controla a quién. No obstante, el transformador tiene una memoria corta, y la tentación es abrumador.

Al desmontar el transformador, nos damos cuenta de que cada componente es un ser tal como nosotros. La mayoría es gente buena, gente con buenas intenciones, gente que quiere servir. Queremos que el gobierno alivie toda maldad que encontramos en la sociedad, pero no puede.

El gobierno no puede porque, al juxtaponerle y no reconocer nuestro tronco común, estamos maldiciendo a un porcentaje pequeño de la población con las expectativas de la población entera. Decimos a 100,000 ecuatorianos, “¿por qué no pueden lograr cumplir con todo lo que pidamos nosotros los otros 14,900,000?”

La solución a esta crisis no es filosófica, es matemática. Inventamos al gobierno para crear mayor eficiencia en cumplir con la voluntad popular, pero eso era en la época en la cual comunicar y colaborar era difícil.

Con las nuevas tecnologías, el costo de comunicar es casi nulo. El costo de colaborar es casi nulo. El costo de encontrar otros ciudadanos igual de motivados para resolver un problema es nulo. La distancia ya no es limitación. La oportunidad de probar, medir, buscar evidencia de soluciones en el mundo es enorme.

Hemos pasado de una existencia de escasez de información y comunicación a una existencia de abundancia de información y comunicación, pero como un niño en una tienda de caramelos, nos llenamos el estómago hasta tal punto que el consumo de tanta información nos duela, pero aún no encontramos las calorías que nos alimentan para darnos la energía necesaria para convertir nuestras intenciones en acciones.

En el mundo anterior era fácil que grupos minoritarios radicales nos controlan, porque su poder no dependía del tamaño de su masa, sino su habilidad de controlar el micrófono y la conversación. Hoy, todos tenemos un micrófono. Podemos pronunciar sobre qué tipo de mundo queremos tener, y hacer algo al respeto.

Por ahí vamos, pero falta algo importante. Tenemos que reclamar al gobierno como una extensión de nuestro ser. Tenemos que dejar de verle como blanco de nuestros deseos y nuestros sueños fallidos, como un espejo que siempre nos hace ver feos.

No quiero decir que el gobierno es obsoleto, ni que es la única solución. Lo que quiero decir es que es una herramienta, como muchas otras, que tenemos para ayudarnos resolver problemas. Un martillo no vale nada sin un clavo y una tabla. A la vez, la construcción de una casa no depende solamente de martillos. Hay otras herramientas que nos pueden servir.

Para darnos cuenta de que haya estas herramientas, que están a nuestro alcance, tenemos que olvidar nuestra fijación con el martillo, y empezar a responsabilizarnos. Ya no podemos tercerizar la creación de un mundo mejor. Ya no podemos lamentar de que nos sirvan mal. Nos servimos mal.

Y dado el volumen de espacio imaginativo que hemos dedicado en hacer que el gobierno sea la respuesta o el problema a todos nuestros problemas, deberíamos poder imaginar diferente. O, para robar una frase de Arcade Fire, tenemos que quitarnos el reflector y encontrar el conector. Arcade Fire lo dice mucho mejor que yo.

I thought I found a connector. It was just a reflector. 

 

 

 

 

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Acerca de Matthew Carpenter-Arevalo

A former Google and Twitter manager, Matthew Carpenter-Arévalo is the founder and CEO of Céntrico Digital, Ecuador´s foremost boutique digital marketing agency.
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2 respuestas a ¿Quién es el gobierno en Ecuador?

  1. Gonza dijo:

    Muy bueno lo que escribiste Matt.
    Un solo comentario: creo que no es necesario en el título nombrar a Ecuador. Creo que la problemática que traes es global. Es decir, el título hace creer que vas a hablar de un tema que atañe al actual gobierno de Correa, y no es así.
    Un abrazo, Gonza.

  2. Pingback: Un Quito Inteligente Borra la Línea entre Gobierno y Pueblo | De Potluck y Llapingachos – por @EcuaMatt

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