¿debería el gobierno ecuatoriano volverse inversionista angel?

por Matthew Carpenter-Arévalo @ecuamatt

Richard Espinosa, Ministro Coordinador de la Producción

La semana pasada se dio a conocer que el Gobierno Ecuatoriano planea lanzar un fondo de inversión para emprendedores en el país. Según ElComercio.Com, el fondo contará con 12 millones de dólares, de los cuales 40% serán brindados por el estado y el 60% por el sector privado, y en el futuro se espera que el 100% de los fondos sean del sector privado.

Y ahora la pregunta es, ¿debería el gobierno ecuatoriano volverse inversionista angel? 

Para mí la pregunta es difícil: por un lado, uno de mis objetivos personales es ayudar al Ecuador desarrollar una industria de conocimiento, impulsado por el emprendimiento, y tener acceso a fondos es clave para eso y por ende cambiar la matriz productiva. 

Por otro lado, analizando la propuesta, veo al gobierno intentando jugar de delantero, cuando aún necesitamos arreglar la cancha. Me explico.

Primero, todos deberíamos sentirnos incómodos con la idea de que nuestros tributos sean dados a personas privadas con fines de lucro. El potencial para fraude o la percepción de fraude es casi garantizada, dado que la gran mayoría de empresas que reciben plata del estado necesariamente van a fallar.

Lo digo no como pesimista, sino como realista: en Silicon Valley, por ejemplo, los fondos de capital de riesgo son manejados por inversionistas con historias de éxito o emprendedores famosos. A pesar de ser líderes en su campo la mayoría de sus inversiones fallan. Se asume en Silicon Valley que de cada 10 empresas en un portafolio 3 a 4 fallan, 3 a 4 recuperan su inversión original y 2 a 3 producen una ganancia.

En otras palabras, los mejores inversionistas en el mundo tienen un record de éxito entre 20% y 30%. Y-Combinator, por ejemplo, el acelerador tecnológico más conocido en el mundo, ha invertido en más que 500 empresas, invirtiendo entre $70,000 y $120,000 en cada empresas. De aquellas 500 empresas, 37 tienen una valoración que supera $40 millones, y los dos gigantes, AirBnB.com y DropBox.Com, tienen valoraciones que superan $1,000,000,000. Se puede asumir que más que 400 de las empresas que recibieron una inversión fallaron.

Para los fundadores de Y-Combinator, perder dinero en 400 empresas es justificado por la ganancia inmensa de solamente AirBnB y DropBox. No obstante, tenemos que acordarnos que Y-Combinator es manejado por Paul Graham, uno de los tecnólogos más respetados y reconocidos de su generación. Sin tener la visión de su fundador, ¿habría y-combinator tenido tanto éxito? Yo, por mi parte, lo dudo.

Paul Graham, Fundador de Y-Combinator

Si no tenemos un Paul Graham para liderar, ¿quién lidera nuestro fondo de inversión? ¿quién dentro del gobierno está capacitado para identificar empresas que tendrían éxito, si el porcentaje de fracaso es tan alto? Con todo respeto a los burócratas involucrados, no creo que empleados del sector público sean los mejores para identificar y seleccionar emprendedores. 

¿por qué? Porque el emprendimiento es necesariamente un hecho contra-intuitivo. Es contra-intuitivo porque si era intuitivo mucha gente ya lo estaría haciendo. Apostar por un emprendimiento es apostar por una mala idea, porque toda idea contra-intuitiva es mala según el pensamiento convencional. Emprender es una forma de rebeldía contra el pensamiento convencional. Su éxito es dudado por muchos y con razón hasta que demuestre lo contrario. A posteriori, su éxito es obvio, pero en el momento su potencial es borroso: acuérdense que Yahoo!, líder en búsqueda en aquel época, rechazó la oportunidad de comprar Google para $1,000,000, porque no vio el potencial del producto. Ser experto en un tema no garantiza que uno tiene la capacidad de predecir el futuro: a veces ser experto, como demuestra Yahoo!, te hace ciego al futuro.

El fondo de capital de riesgo, para tener éxito, tiene que invertir en ideas que parecen malas, y es seguro que casi todos serán malas y fracasarán. Por eso no hay lío si el sector privado quiere invertir en emprendimiento, ya que los inversionistas tienen el derecho de perder su inversión sin afectar a nadie más. El estado, en cambio, tiene el mandato de manejar sanamente y responsablemente el dinero de los ciudadanos. Invertir en emprendimiento de alto riesgo es el contrario de gestionar fondos responsablemente.

Y aquí viene mi punto sobre fraude: no importa si el gobierno invierte con buena voluntad y con buenas intenciones a través de procesos transparentes y legítimos: el hecho de que habrá fracaso significa que habrán voces que buscan evidencia de corrupción. El hecho de que el primo del ministro noséquién recibió una inversión y luego perdió todo será suficiente para lanzar lodo al proyecto entero. Fácilmente podemos tener docenas de casos Duzac: el emprendedor promete entregar algo, pero falla, y desaparece, y a los ecuatorianos les toca pagar la cuenta.

En adición, ¿qué pasa cuándo hay competencia entre una empresa que no recibe inversión del estado y otra empresa que si recibe inversión del estado? Por invertir selectivamente en empresas, el gobierno podría dar ventaja a empresas que son menos innovadoras y menos hábiles. Hay un conflicto de interés innato cuando el gobierno invierte en ciertas empresas y no la competencia. En lugar de crear innovación, lo puede matar.

Para mí, el otro problema es que el gobierno quiere jugar de delantero cuando falta armar bien la cancha. Me explico:

El emprendimiento es producto de cultura y condiciones. El Ecuador ya tiene una cultura de emprendimiento: de hecho, Ecuador tiene más emprendedores que casi cualquier otro país en la región.

Soy testigo de esto: nunca se me ocurrió poner mi propia empresa, pero vivir en Ecuador y conocer tanta gente que haya emprendido me inspiró a tal punto que dije, “Yo también!”. El problema en Ecuador, entonces, no es la falta de emprendimiento: es la falta de innovación. Cada calle tiene docenas de emprendedores, pero a veces los productos y servicios son exactamente iguales. Tenemos la cultura de emprender: nos falta la cultura de innovar. 

El otro factor en generar emprendimiento es tener las condiciones, y en crear las condiciones para emprendimiento el gobierno tiene un papel importantísimo que nadie más puede jugar. 

Por ejemplo, comparado con nuestros vecinos, Ecuador es el penúltimo país en cuanto a inversión extranjera. Esto señala que las condiciones no son buenas para inversionistas que quisieran invertir en emprendimientos. El gobierno propone un fondo de capital riesgo para arreglar una falta de liquidez disponible para emprendedores, pero la escasez de liquidez es producto directo de las políticas del gobierno. En otras palabras, el gobierno propone una solución a un problema creado por si mismo (y no culpo 100% al gobierno actual: los problemas en Ecuador son de larga duración) , cuando sus energías y esfuerzos serían mejor gastados en corregir los problemas que limitan la inversión del exterior.

¿qué puede hacer el gobierno para crear mejores condiciones en el país? 

Camp Nou, Estado de Barcelona.

Seguir trabajando en la independencia de la justicia es clave, ya que la inversión de uno solamente es segura si se tiene la certeza de que, en caso de conflicto, mi empresa va a ser tratada igual que otras.

Considerar leyes y trámites que obstaculizan también es labor que solamente puede realizar el gobierno. Muchas leyes que afectan empresas son creadas para prevenir abuso por parte de empresas grandes. No obstante, las mismas leyes afectan negativamente al emprendedor, y perjudican su capacidad de emprender.

Si es muy difícil despedir a gente, por ejemplo, voy a pensar dos veces antes de contratar y crear empleo.

Si la carga tributaria me perjudica, voy a tener menos fondos para crear empleo. Estas ideas tal vez incomodan a las personas de tendencia izquierdista, pero son verdades innegables: como emprendedor, mi capacidad de crecer es limitada primero por la demanda por mis productos o servicios y segundo por el capital disponible para invertir en mis inversiones.

Si queremos emprendimiento, tenemos que pensar en cómo las leyes del país promueven o perjudican el emprendimiento, y hacerlo sin independiente de los sesgos ideológicos. Para aclarar: no estoy diciendo que el trabajador no debe tener derechos ni protección: más bien, deberíamos encontrar un balance entre la necesidad de crear empleo y los derechos de los trabajadores. Si tengo demanda pero no tengo capital, no puedo seguir creciendo. Es así de simple.

Finalmente, como dije en un blog-post anterior, nuevas leyes pueden matar a la innovación antes de que nazca. Por querer limitar el impacto negativo de la innovación a veces matamos a todo su potencial positivo, tal como fue el caso de la prohibición de monedas electrónicas en el país.

Para concluir, si pudiera sentarme a conversar con el ministro Coordinador de la Producción y sus pares, les pidiera que, en lugar de invertir con mucho riesgo dinero que es patrimonio de los ecuatorianos en actividades de alto riesgo, que hagan un esfuerzo para identificar las leyes y los trámites que dificultan el emprendimiento y que suban los costos del emprendedor.

Le pediría al gobierno que soliciten ideas de “los trámites más tontos” y que trabaja pro-activamente en pensar en cómo el gobierno puede crear las condiciones para que haya más emprendimiento con enfoque nacional, regional, y internacional.

Le pediría al gobierno revisar las políticas que obstaculizan la inversión extranjera, lo cual puede ser clave en crear empresas que impulsan el cambio de la matriz productiva, y que hace mucho análisis de costo-beneficio en considerar por qué la gente prefiere invertir en nuestros países vecinos y no nosotros.

Le pediría también que consideren cómo crear los incentivos para que los inversionistas nacionales quieran invertir en emprendimientos de alto riesgo. Muchos países no cobran impuestos sobre ganancias que son re-invertidos en otras actividades, y no hay porqué el Ecuador no puede ser igual de creativo.

En fin, le pediría al gobierno no solamente que piense bien en que posición quiere jugar en la cancha, pero que asuma su responsabilidad en asegurar que la cancha está en buenas condiciones. De la misma manera que Barcelona FC (España) no puede jugar tiki-taka cuando la cancha está hecho pedazos, los emprendedores también necesitan buen césped, reglas claras, y un arbitro que no es hincha del equipo opositor.

Quiero aclarar que aprecio y aplaudo el interés del gobierno en apoyar al emprendimiento. No obstante, a pesar del beneficio obvio, ser inversionista de capital de riesgo puede tener un alto costo para el gobierno. Si el gobierno quiere impulsar el emprendimiento, la innovación, y el cambio de la matriz productiva, hay mucho que hacer que no corre el riesgo de fraude o mal gasto de fondos públicos.

Ecuador puede ser un equipo de alto rendimiento, pero solamente lo logramos si todos reconocemos nuestro papel en la cancha y lo jugamos de la mejor forma posible.

Comentario adicional: alguien en twitter mencionó que el gobierno tiene un papel importante en desarrollar el talento humano para generar innovación. No podría estar más de acuerdo!

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Acerca de Matthew Carpenter-Arevalo

A former Google and Twitter manager, Matthew Carpenter-Arévalo is the founder and CEO of Céntrico Digital, Ecuador´s foremost boutique digital marketing agency.
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