Apoyo a Delfín Quishpe por una simple razón….Arte.

por EcuaMatt 

Desde que salió al aire su interpretación de Cuando Pase el Temblor,  tema hecho famoso por la banda argentina Soda Estero en el 1985, se ha reactivado la conversación sobre el mérito de la música del cantante tecnocumbiero ecuatoriano Delfín Quishpe.

Se repiten muchas discusiones que se dieron cuando salió su video mundialmente reconocido Torres Gemelas. Algunos declaran su vergüenza porque temen que el mundo pensará que el Ecuador de Delfín sea represente de su Ecuador. Otros reconocen el clasismo y racismo innato en la critica dirigida al indígena chimborazense.

Personalmente, me he cansado del debate sobre el mérito de Delfín Quisphe. Si no te gusta, no lo escuches. Si te crees el dueño de la leyenda de Cerati, piénsalo otra vez: el mismo Daniel Sais ha salido a defender a Delfín, remarcando, “lo peor es que me gusta“, agregando, “Seamos francos, Delfín canta mejor que todos los reguetobachateromanticuchos que llenan estadios.”

Screen Shot 2016-09-25 at 6.58.38 PM.png

Hay datos innegables que tenemos que considerar al contemplar el mérito de Delfín. Primero, Delfín sabe mejor que cualquier otro músico ecuatoriano cómo generar viralidad y llegar a una audiencia regional y hasta mundial. Pueda que tenga educación formal limitada, pero Delfín entiende mejor cómo tener éxito en el mundo digital que todas las personas que lo critican.

Segundo, puede que no te guste, pero es imposible negar la originalidad del sonido de Delfín. Cuando escuchas una canción de Delfín, sabes quién es el autor, tanta es su influencia en definir un género de música. Mientras otros músicos ecuatorianos se estancan en tratar de crear música que apela a las masas, Delfín crea música para un grupo específico, y al dejar de tratar de complacer a todos, encuentra su éxito.

Es la misma fórmula que sigue Radiohead (ojo, no estoy comparando la música de Delfín con la música de Radiohead) con cada disco Radiohead incomoda a su audiencia, pierde seguidores, pero también gana otros. Radiohead primero hace música para su propio gusto y luego complacer a otros es un beneficio adicional. Aprecio que Delfín no siente la presión de crear música con el fin de pasar al mainstream: Delfín obliga al mainstream llegar donde él.  Delfín no sigue: Delfín dicta y lidera.

Hay otras cosas que admiro de Delfín, incluyendo su capacidad de seguir siendo patriota a pesar de ser víctima de críticas negativas e inexplicablemente odiosas por parte de algunos de sus compatriotas, pero lo que más admiro es su afán de seguir creando el arte que a él le gusta.

En mi vida personal y profesional siempre he sido creador. En mi vida profesional soy marketero, y mi obligación diaria es ayudar crear contenidos digitales que inspira interacción con usuarios. A veces tengo éxito, y a veces fallo, pero recibo retroalimentación constante, y aquella retroalimentación inspira las próximas obras.

A pesar de no ser el músico más talentoso, también creo música.

A pesar de no ser el escritor más hábil, escribo porque, como dice Eduardo Galeano, me pica la mano. Hasta me atrevo a escribir en castellano que ni siquiera es mi segundo idioma sino me tercer idioma.

En todos estos escenarios cuando creo cosas rara vez estoy contento con el producto final, pero aún así lo lanzo al mundo. Lo hago porque creo en lo que dice Ira Glass cuando dijo:

“Nobody tells this to people who are beginners, I wish someone told me. All of us who do creative work, we get into it because we have good taste. But there is this gap. For the first couple years you make stuff, it’s just not that good. It’s trying to be good, it has potential, but it’s not. But your taste, the thing that got you into the game, is still killer. And your taste is why your work disappoints you. A lot of people never get past this phase, they quit. Most people I know who do interesting, creative work went through years of this. We know our work doesn’t have this special thing that we want it to have. We all go through this. And if you are just starting out or you are still in this phase, you gotta know its normal and the most important thing you can do is do a lot of work. Put yourself on a deadline so that every week you will finish one story. It is only by going through a volume of work that you will close that gap, and your work will be as good as your ambitions. And I took longer to figure out how to do this than anyone I’ve ever met. It’s gonna take awhile. It’s normal to take awhile. You’ve just gotta fight your way through.”

En esencia, los creadores tenemos un gusto refinado, y su desafío es cerrar la brecha entre su gusto y lo que somos capaces de crear. A veces nos toca pasar años creando cosas antes de finalmente estar satisfechos con lo que producimos. La mayoría de la gente se da por vencido.

Cuando veo alguien como Delfín tocando música, entiendo que está en su propio proceso creativo, descubriendo su voz, y con mucho coraje presentando el producto de su poder creativo al mundo. La mayoría de la gente que le critica a Delfín no crea nada, porque es casi imposible que los creadores juzguemos a otra persona encaminada en el mismo chaquiñán que nosotros.

Presentar tu arte al mundo es como estar desnudo frente al mundo. Es permitirse ser vulnerable. Es no bajar la cabeza cuando otros ven tu arte, y luego se muerden el labio y  no te ven en los ojos. Es saber cómo se siente bajar de un escenario sabiendo que entregaste tu corazón y no fue recibido, pero vas a volver a hacer porque tal vez el mundo no cree en ti pero tú si crees en tu potencial. Presentar tu arte es tener valentía, aceptar que mañana vas a ser mejor que hoy, pero lo que haces hoy es necesario para llegar a mañana. Presentar arte significa tener una auto-creencia irracional que ocupa ese espacio entre confianza y arrogancia.

Aunque su estilo no es para el gusto de todos, apoyo a Delfín porque está creando arte. Tan original es el arte de Delfín que polariza, rompe homogeneidad y demuestra la intolerancia de los defensores del estatus-quo. Como dice el artista urbano Apititán, su arte es una intervención en la ciudad que se atreve a reclamar espacios públicos con el fin de intervenir en el día de alguien. Delfín también interviene, y como ha demostrado el artista guayaco Daniel Adum, nos volvemos extremadamente aburridos y blandos si vivimos sin intervenciones artísticas.

El arte es producto único es nuestro especie humano. La persona que detesta una manifestación de arte dice más sobre si mismo que la obra que pretende criticar. Que viva Delfín.

Anuncios

Acerca de Matthew Carpenter-Arevalo

A former Google and Twitter manager, Matthew Carpenter-Arévalo is the founder and CEO of Céntrico Digital, Ecuador´s foremost boutique digital marketing agency.
Esta entrada fue publicada en Cultura, Ecuador y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s