La ambición del Restaurante Urko

Mi artículo originalmente publicado en el blog de Impaqto. Pueden encontrar el original aquí:

http://www.impactoquito.net/blog/la-ambicion-del-restaurante-urko

“La única manera de salvar a las tradiciones gastronómicas es dejarlas adaptarse porque si les pones en un museo, eventualmente van a desaparecer.” – Magnus Nilsson.

​Cuando alguien de afuera viene a visitarme en Quito hay ciertos lugares donde siempre les llevo. Una caminata por el Céntrico Histórico, una parada lenta en la Capilla del Hombre, un canelazo al atardecer desde El Café Mosaico en el Itchimbía, todos forman parte del itinerario convencional para mis visitas, con maravilla garantizada.

Desde hace algunos meses he agregado otra actividad sagrada que siempre recibe la más alta calificación de mis invitados: una cena en Urko, el nuevo restaurante ubicado en La Floresta en Quito que busca generar un impacto cultural por re-concebir la comida tradicional ecuatoriana, desde su forma de buscar ingredientes hasta la interacción entre los chefs y su audiencia.

Ya era hora que Ecuador pusiera atención a su potencial gastronómico. Gracias al despertar de nuestro país vecino Perú, casi todos los países latinoamericanos han entrado en un proceso de reconcebir su cocina tradicional. Mientras Perú se levantó como gigante gastronómico a través de ciertos chefs estrellas como Gastón Acurio, ahora Perú se encuentra con la necesidad de reinventarse para salir de la sombra de esos chefs y evitar  que su comida se vuelva un cliché. Ecuador, en cambio, no sufre de la pesada leyenda de chefs reconocidos a nivel mundial a los que tenemos homenajear: lo único que falta para comenzar la edad dorada de la cocina ecuatoriana son chefs dispuestos a experimentar con lo familiar y ciudadanos dispuestos a sorprenderse al reconocer ingredientes que pensábamos que ya conocíamos.

Tener éxito en el emprendimiento significa anticipar cambios en una tendencia, una industria, y la sociedad y Urko representa eso. En el horizonte un oleaje empieza a formarse, y el equipo de Urko, liderado por el chef Juan Sebastián Pérez y Daniel Maldonado, pretende subirse en tabla con tres hipótesis nuevas. La primera hipótesis del grupo es que se puede crear un restaurante de primera usando ingredientes locales y naturales. La segunda es que los ecuatorianos están dispuestos a volver a conocer estos ingredientes con nuevas presentaciones, y técnicas que no se ha hecho hasta ahora. Finalmente, la tercera hipótesis es que los ecuatorianos estamos dispuestos a experimentar: cada sábado Urko presenta un menú nuevo, tomando el riesgo de crear cosas que el público no ha probado, sabiendo que dentro de los siete platos distintos va a haber éxitos y fracasos. Nosotros los consumidores poco a poco vamos acostumbrándonos a que no estamos pagando por la comida que consumimos, sino la experiencia que los chefs/artistas nos ofrecen.

Pero lo que más me gusta de Urko es la ambición silenciosa que representa su existencia. El equipo entero es excepcionalmente jóven, pero aún así no sufren de los errores que suelen ser visibles cuando hay falta de experiencia en el liderazgo. No se escuchan gritos ni se ve meseros de mal humor. La presión de tener una casa llena no parece afectar al profesionalismo del grupo: entienden que el comportamiento de cada miembro del staff genera la energía que da luz al ambiente. Ese espíritu millennial de no pedir permiso para nada que es simultáneamente admirable y a veces arrogante muestra su mejor cara en Urko: Juan Sebastián no esperó trabajar años como chef de línea, luego sous-chef, y luego chef principal para después lanzar un sueño reprimido de gastronomía. A pesar de su juventud, Urko se atreve a ofrecernos tal vez la mejor experiencia gastronómica en la ciudad sin haber recorrido por los pasos del camino normal.

Como  hincha del fútbol, la experiencia de comer en Urko me hacer acordar de ir al estadio durante la llegada de Liga de Quito al final de la Copa Libertadores en 2008. En el palco norte alguien colocó una pancarta simple que decía, “¿y la copa? ¿por qué nosotros no?”. Dirigiéndose a aquel complejo de inferioridad que persigue a cualquier hincha del fútbol ecuatoriano, el autor lanzó un cuestionamiento que no logró completarse hasta que Pepe Pancho Cevallos tapó ese último disparo y cambió la autoimagen de Liga de Quito y el fútbol ecuatoriano para siempre.

Tal vez Urko no tiene una pancarta abierta dirigida hacia la calle Isabel la Catolica, pero su existencia nos posee la misma pregunta. ¿y por qué nosotros no? Tuvieron que ser jóvenes para romper nuestro concepto de la gastronomía ecuatoriana para que lo volvamos a conocer. Tuvieron que ser jóvenes para despertarnos a un futuro que nos lleva a un nuevo reencuentro con el pasado, y tuvieron que ser jóvenes para que el sabor que sobresalga en todos los platos no sea un ají  o chulpi que goza de una nueva fama, sino la ambición de provocar un nuevo autodescubrimiento. Esa es la razón que me hace volver a Urko: es el comienzo de algo que merece nuestra atención. ¡Bienvenido sea!

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El país que volvió a su pasado (porque su líder no quiso irse)

Mi nota de esta semana de http://www.GkillCity.Com

por @ecuamatt

Rehúsa hablar con la prensa que lo critica. Despide y silencia a burócratas que lo contradicen. Usa su poder como líder del país para tratar de poner una parte de la población en contra de la otra. Llena lo medios públicos con sus militantes para atentar contra su independencia periodística. Lo acusan de concentrar el poder del Estado en sí mismo, y se mete con la justicia poniendo en entredicho la credibilidad de los jueces que no sentencian en su favor. Más que todo, después de casi diez años en el poder, quiere prolongar su estadía aún más, y mientras más tiempo se queda menos respeto parece tener para las instituciones democráticas.

Estoy hablando, por supuesto, del conservador primer ministro canadiense, Stephen Harper.

Harper perdió las elecciones de octubre de 2015 en el país norteño. La victoria de su adversario —el liberal Justin Trudeau— fue una de más contundentes de la historia del joven país: los liberales pasarán de ser el tercer partido en el Parlamento a tener una mayoría absoluta. Reconociendo las energías dominantes de la campaña, el nuevo primer ministro de apenas cuarenta y tres años habló con convicción sobre la clave de su éxito: “le ganamos al miedo con esperanza. le ganamos al cinismo con trabajo duro” —dijo tras conocerse los resultados— “Ganamos a la política negativa con una visión positiva que unifica a los canadienses.”

Para muchos canadienses, la victoria de Trudeau significa el cierre de un capítulo feo de su historia y el regreso a su pasado. En un sentido simbólico y, también, en otro literal. El partido Liberal de centroizquierda es conocido como el “el Partido Natural de Gobierno”: si se suman las veces que estuvo en el poder durante el siglo 20, son más años que todos los que los bolcheviques dirigieron Rusia. Hace diez años perdieron ese lugar, después de una serie de escándalos de corrupción que le permitieron a Stephen Harper —un líder poco carismático pero respetado como administrador competente— devolver al partido el control del país, después de un exilio de más de una década.

Parte del éxito de Harper fue haber unificado dos partidos: la Alianza Canadiense (conservador populista) y los Conservadores Progresistas (hasta los conservadores en Canadá tienen que llamarse “progresistas”). Los hizo girar hacia la derecha. Una vez elegido, Harper no se ganó el corazón de muchos, pero los sucesivos líderes liberales —sus adversarios naturales— no inspiraban a nadie.

De la crisis económica estadounidense del año 2008 Canadá salió ileso. Harper fue premiado con otro mandato, pero mientras más tiempo se quedaba en el poder, más parecía irrespetar las normas democráticas del país. Por ejemplo, metió a sus militantes en la junta directiva del CBC, el medio público de radio y televisión (parecido a la BBC de Gran Bretaña), y cortó su financiamiento. Se peleó públicamente con la Presidenta de la Corte Suprema canadiense, algo extremadamente raro en un país donde el respeto para la independencia de las instituciones es sagrado. Poco a poco dejó de hablar con medios nacionales que él consideraba desfavorables a su partido, y sus ministros y legisladores tuvieron que pedirle permiso para hacer pronunciamientos públicos. Harper silenció y cortó el financiamiento de los científicos del gobierno que alertaban los riesgos que el cambio climático representa para Canadá: era la política oficial de Harper abandonar todos los tratados ambientalistas. En su relaciones internacionales, olvidó el tradicional rol de Canadá de  neutral mediador y adoptó un discurso agresivo en contra de Irán y los palestinos. La nación que se enorgullece de haber fundado las fuerzas de los cascos azules de las Naciones Unidas dejó de reconocerse en la retórica mojigata de su gobierno conservador.

Al convocar elecciones para su cuarto mandato (Canadá se gobierna con el sistema parlamentario británico y no hay límites de relección) Harper suposo que la publicidad negativa en contra del joven Trudeau iba a exponer sus debilidades y falta de preparación. Tuvo el impacto contrario. Trudeau, se rehusó a la política negativa, prefirió no hablar de Harper sino del daño a las instituciones democráticas de su gobierno. Los spots negativos dirigidos a Trudeau generaron empatía para el joven político y —poco a poco— se distanció en las encuestas del Partido Conservador y el Partido Nacional Demócrata (de izquierda), que era el segundo del parlamento. En su desesperación, Harper trató de generar división en los canadienses al insistir que las musulmanes deben quitarse las niqab para poder tomar el juramento de ciudadanía, un asunto que va en contra de las libertades individuales y distrae de problemas serios. Los canadienses respondieron eligiendo más legisladores musulmanes que nunca.

Canadá regresa a su pasado. No solo por el partido que eligió, sino también por a quién eligió como Primer Ministro. Justin Trudeau es el hijo de Pierre Trudeau, considerado por muchos como el padre del Estado canadiense actual. Trudeau, padre, dominó la política canadiense de 1968 a 1984. Hijo de una mamá angloparlante y papá francoparlante —igual que su hijo Justin—, Trudeau logró repatriar la Constitución canadiense de Gran Bretaña (asegurando su independencia) y escribió el Acta Constitutiva de Derechos y Libertades, considerada como la piedra angular de la Canadá moderna. Pierre Trudeau también instituyó el bilingüismo y el multiculturalismo como políticas oficiales nacionales. Salió de su jubilación para derrotar a las fuerzas separatistas que intentaron independizar a Quebec, una propuesta que agoniza por  los golpes mortales que le asestó Trudeau, padre, al articular y vender la idea de un Canadá hecho de varias naciones y dos idiomas nacionales.

Aunque habla poco de la herencia de su padre, Justin Trudeau le debe parte de su éxito a la marca y leyenda que le dejó su papá. Ahora, su éxito como gobernante depende de que él sea su propio hombre. Su primer desafío será unificar a un país dolido después de casi una década de una retórica oficialista divisor. En su primer discurso como primer ministro electo, Trudeau intentó establecer el tono de su gobierno: “los conservadores no son nuestros enemigos, son nuestros vecinos” —y terminó—“En Canadá, ser mejor siempre es posible.” Su victoria demuestra que la alternancia en el poder no es sólo sana sino necesaria, que los valores pueden trascender a las figuras políticas, que los ideales que forman la base de nuestra democracia tienen que ser protegidos y renovados, y que el proceso de construir naciones es una obra que nunca termina.

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Como emprendedor, vivo en el futuro y rehuso distraerme con el presente.

Por Matthew Carpenter-Arévalo @ecuamatt

“El futuro ya está aquí, sino que está mal repartido.”

Aquellas palabras de William Gibson, el escritor de ciencia ficción, representan mi liberación del presente.

Como emprendedor tecnólogo e inversionista en este país, mi objetivo es ayudar hacer llegar el Ecuador al futuro prometido, y ayudar hacer llegar el futuro prometido al Ecuador. Para cumplir con ese papel, necesito vivir en el futuro: no puedo sobre-pensar en el presente.

¿qué es ese futuro?

Creo que con la ubicuidad del internet y la telefonía móvil, estamos creando la fuerza más democratizadora que hemos visto.

El campesino de Cotopaxi, por ejemplo, ahora puede tener en su bolsillo la suma de todo el conocimiento de la historia del mundo. Lo que antes era la gran brecha entre los ricos y los pobres-acceso a la información-es cada vez menos ancha. En mi vida, esa brecha desaparecerá.

Información = poder, y mientras más información damos a los ciudadanos, más poder damos a los ciudadanos. Estoy convencido que en mi generación veremos el apoderamiento más grande en la historia del mundo. Son fuerzas que ningún poder, sea del sector público o el sector privado, puede parar, porque son universales dentro de un mundo cada vez más interconectado. Ningún país va a sobrevivir en un vacío. Ninguno.

En las últimas semanas en Ecuador ha habido varias decisiones políticas que me han desmotivado y desanimado, y hasta me han dado miedo. Quiero que haya condiciones en el Ecuador para que el emprendimiento florezca, ya que, como dije en GKillCity.Com, para mí no hay nada más revolucionario dentro de un sistema capitalista que emprender.

No obstante, a pesar de las tendencias actuales, rehuso dejar que el presente me distraiga de mi visión del futuro.

Cada gota de energía que gasto en preocuparme del presente es una gota de energía que no gasto en ver cumplida mi visión para mi empresa, para el ecosistema de emprendimiento en Ecuador, y para el mundo entero.

Al final, un país es más que un gobierno, más que un gobernante, más que una empresa, y más que una persona. Mi resistencia no puede ser controlada por factores externos: mi bienestar, mi paz interna, mi visión, tienen que ser dirigidos por factores internos capaces de ignorar los charcos en el camino para seguir enfocado en el destino.

¿es posible que me engaño? Desde luego que sí. Siempre hay buenas razones para ser pesimistas, pero el emprendedor necesariamente tiene que ir contra-corriente, incluso cuando las personas mas cercanas le tratan de convencer de que todo se va al carajo.

¿estoy preocupado de qué pasará con el fruto de mi trabajo? Desde luego que sí, pero sigo adelante sabiendo que, no importa qué pasa, no voy a morirme de hambre y mis hijos tampoco.

Son tiempos difíciles para los que creemos que el emprendimiento pueda crear un Ecuador cuyo futuro sea muy distinto a su pasado.

Hay una sombra sobre la idea de qué el emprendimiento puede ayudar liberarnos de las cadenas que han enraizado problemas endémicos como la pobreza, la desigualdad, la falta de competitividad, etc.

En momentos así, encontramos comodidad en los clichés que dictan que el empresario es egoísta malo y el burócrata solo quiere castigar a los exitosos. Los clichés sirven para reducir un debate complejo en lógica simplista, y los sabios siempre deben desconfiar en la complejidad convertida en las visiones simplistas.

Sobrevalorar el sentido común es para las masas, y yo prefiero hacerle caso a Steve Jobs cuando dijo, “manténte hambriento,  manténte insensato.” Ojo que no dijo, “manténte hambriento, excepto cuando….”

Los emprendedores tenemos que vivir en el futuro, por más insensato que sea. Si no podemos visualizar ese futuro, si no podemos verlo dentro de nuestro alcance, ese futuro simplemente desaparece.

¿y si no nosotros, entonces, quién? 

Que tengan el presente los que quieran vivir en el presente; yo voy a vivir en el futuro, con una vela prendida. No hay que vivir de la esperanza de otros cuando la podemos crear nosotros. Que nadie nos quite la visión de la promesa del Ecuador que ya se ve en camino. El futuro ya mismo viene: solo faltan pastores. Seamos pastores.

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¿qué puede hacer el municipio para aliviar la pesadilla de tráfico de los moradores de #Guapulo?

por Matthew Carpenter-Arévalo @ecuamatt

foto por @ecuamatt

¿qué hacer para los moradores de Guápulo?

Aunque no vivo ahí contemplo la existencia de Guápulo desde mi ventana todos los días. Muchas mañanas bajo al magnífico parque de Guápulo para caminar con mi perro, y veo la larga cola de carros que sacrifican sus frenos y embragues para cortar el camino hacia el Simón Bolivar. A veces soy parte de esas filas, ya que el cierre de los túneles de Guayasamín me obliga busca alternativas cuando quiero ir contra-flujo.

Guápulo es especial por muchas razones distintas.

Primero, Guápulo es un barrio patrimonial y merece ser tratado y conservado como un artefacto de Quito que logra preservar el pasado dentro de un presente vibrante y funcional. Su topografía, su vida nocturna, los estudios de arte, hipsters (Guápulo was cool before Guápulo knew it was cool), gringos, y su iglesia emblemática lo hace especial e único dentro de la panorama de barrios quiteños.

Segundo, Guápulo es, en esencia, una zona de clase social mixta, lo cuál es necesario preservar y promocionar para evitar la segregación al estilo apartheid que tiende a dominar ciudades grandes en el mundo. En Guápulo tienes casa de enorme valor ($300,000 en adelante), junto a casas que son de clase media.

Sin querer entrar en una explicación larga sobre por qué no queremos generar la injusticia de una ciudad donde los pobres viven exclusivamente en una zona y los ricos en otra zona, les comparto el anécdota que San Francisco, California vive con una vulnerabilidad a los catástrofes naturales porque las personas que trabajan en servicios esenciales (policía, bomberos, enfermeras, etc) no pueden vivir en San Francisco porque los costos superan lo que sus sueldos les hace viable. Si los puentes que conectan a San Francisco con sus alrededores se ven vulnerados por actividad sísmica, San Francisco va a sufrir una falta de respuesta coordinada que podría ser fatal. Anyway, I digress. Como dice el celebrado alcalde de Curitiba, “la ciudad es una estructura integrada de vida y trabajo. La ciudad es crisol de actividades humanas. Mientras más mezclas ingresos, edades e actividades, la ciudad se vuelve más humana.”  Tener barrios mixtos está en el interés de todos, y Guápulo logra ese fin mejor que otros barrios en Quito.

Finalmente, los que han pasado mucho tiempo en Guápulo saben que es una comunidad intacta y vibrante. Guápulo goza de buena organización comunitaria, lo cuál se ve al nivel político y también en la organización de las fiestas de Guápulo. Las comunidades organizadas donde los moradores se conocen son más seguros y sus habitantes en general son más felices. Mientras el internet nos permite generar comunidades virtuales, nada reemplaza los beneficios que vienen como resultado de conocer nuestros vecinos y poder contar con ellos en lo que sea. Guápulo es un ejemplo de cómo deberían organizarse todos los barrios de Quito para el bienestar de sus ciudadanos.

El principal reclamo de los moradores de Guápulo es la cantidad y calidad de tráfico que usa la vía inclinada como traspaso entre Quito y su vía periférica. En las horas pico la entrada y salida al norte de  Quito se ve restringida en el túnel Guayasamín, que se vuelve uni-dirrecional, y por la cantidad de tráfico que sube por Calderón, El Inca, el redondel del ciclista, etc. Muchos choferes buscan ganar tiempo por subir y bajar por Guápulo, pero los que pierden son los moradores.

El hecho de que haya tanta diferencia entre donde vive la gente y donde trabaja la gente es representa una falta de planificación urbana. Insistir en rígidamente separar nuestras actividades comerciales y residenciales causa la congestión que vemos, lo cuál es empeorado dada la topografía de Quito porque las entradas a la ciudad siempre van a ser limitadas. En ciudades reconocidas por su alta calidad de vida como Vancouver, los mismos edificios que contienen oficinas o hoteles también tienen que dedicar una porción de su espacio a vivienda, y de esa forma la gente naturalmente vive más cerca a donde trabaja. Parte de la solución a los problemas de congestión en Guápulo depende de nuestra capacidad de re-imaginar cómo diseñamos la ciudad. 

Respondiendo a las quejas de los moradores, el municipio cada vez más restringe los vehículos que suben por Guápulo y les esfuerza subir por la vicentina/floresta, lo cuál es positivo. Aunque el chofer puede demorar unos minutos más en llegar a la ciudad, la experiencia es mejor, ya que no se hace tanto daño a los frenos y el embrague del carro. Guápulo fue construido antes de que habían muchos carros, y por eso no se presta a tráfico bi-dirrecional, sobretodo cuando hay autos parqueados en la vía.

Esa restricción solamente funciona en las horas pico, y en otras horas Guápulo sufre de autos que simplemente sobrepasan los límites razonables de velocidad, poniendo en riesgo la naturaleza del barrio que es de una comunidad abierta donde los niños y perros pueden estar en la calle sin miedo a ser atropellado. Como dijo Jane Jacobs en su Biblia de diseño urbano “The Life and Death of Great American Cities,” las calles donde pueden jugar los niños son las calles más seguras, ya que las actividades de los niños son más cercanas a las personas que les deben cuidar. Mandar al niño al parque es mandarle lejos de los ojos seguros de sus cuidadores. El auto veloz es una suerte de tirano en un barrio como Guápulo, amenazando las vidas y la fibra de la zona.

¿qué hacer entonces?

zermatt

Durante los años en que viví en Suiza tuve la gran fortuna de conocer a Zermatt. Zermatt es un pueblo chiquito de casi 6,000 habitantes que es famoso por ser la entrada a la montaña Matterhorn. Mucha gente visita Zermatt para poder hacer caminatas, esquiar, o alpinismo.

Más allá de sus vistas, Zermatt es notable por el hecho de que en 1966 prohibió el uso de autos con motores de combustión. A pesar de ser mucho más grande que Guápulo, también contar con cuestas inclinadas, y Zermatt no ha usado autos particulares en casi 50 años. En lugar de amenazar su existencia, lo ha mejorado, haciendo que Zermatt sea único en competencia con los muchos pueblos de Suiza que tienen una oferta de turismo parecido.

Para llegar a Zermatt hay que estacionar a cinco kilómetros de distancia y luego tomar un tren. Para poder circular en Zermatt, existen taxis eléctricos abundantes que recogen a los pasajeros y los lleva a donde sea necesario. Hay vehículos de diferentes capacidades para transportar bienes más grandes como materiales de construcción, pero a pesar de las restricciones auto-impuestas los moradores de Zermatt viven cómodamente y contentamente.

La topografía de Guápulo presenta desafíos naturales, pero no significa que no podemos ser creativos en encontrar una solución, tal como ha hecho Zermatt. Limitar la circulación en Guápulo a vehículos oficiales sería una opción para preservar su ambiente único. Podríamos crear parqueaderos en los lados extremos de Guápulo para los moradores y sus visitantes. Luego permitimos la circulación de peatones con telesillas o escaleras eléctricas como las que funcionan muy bien en Medellín. Hay un mundo de opciones: la única que falta es un poco de imaginación por parte de la comunidad y el municipio. 

Los moradores de Guápulo merecen vivir en paz, y todos los quiteños merecemos que nuestro patrimonio vivo sea protegido y conservado. El pecado original de mala planificación urbana no debe ser sufrido por un barrio que existe como ejemplo de cómo deberían funcionar todos los barrios en Quito. Es hora de pensar abiertamente sobre posibles soluciones, antes de que se atropelle otro niño, y antes de que destruyamos la memoria del pasado para poder vivir un presente inconsciente. 

Post-Script

Desde que publiqué este post en Facebook algunos amigos han contribuido ejemplos de cómo hace otras ciudades para resolver problemas parecidos. Les incluyo estos ejemplos aquí.

Spoleto, Italia

Escaleras públicas, Spoleto, Italia

Napoli

El funicular sube hasta Castel Sant’Elmo ubicado en la cima de una loma totalmente poblada. Gracias Alberto Giacometti

Funicular, Rio de la Pila, Santander, España. Gracias a Jesús de la cueva.

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Twitter es un espejo de la sociedad

Aquí se encuentra mi entrevista con El Telégrafo sobre Twitter, su cultura, y los cambios que vienen adelante.

http://www.telegrafo.com.ec/de7en7/item/twitter-es-un-gran-espejo-de-la-sociedad.html

Saludos

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¿debería el gobierno ecuatoriano volverse inversionista angel?

por Matthew Carpenter-Arévalo @ecuamatt

Richard Espinosa, Ministro Coordinador de la Producción

La semana pasada se dio a conocer que el Gobierno Ecuatoriano planea lanzar un fondo de inversión para emprendedores en el país. Según ElComercio.Com, el fondo contará con 12 millones de dólares, de los cuales 40% serán brindados por el estado y el 60% por el sector privado, y en el futuro se espera que el 100% de los fondos sean del sector privado.

Y ahora la pregunta es, ¿debería el gobierno ecuatoriano volverse inversionista angel? 

Para mí la pregunta es difícil: por un lado, uno de mis objetivos personales es ayudar al Ecuador desarrollar una industria de conocimiento, impulsado por el emprendimiento, y tener acceso a fondos es clave para eso y por ende cambiar la matriz productiva. 

Por otro lado, analizando la propuesta, veo al gobierno intentando jugar de delantero, cuando aún necesitamos arreglar la cancha. Me explico.

Primero, todos deberíamos sentirnos incómodos con la idea de que nuestros tributos sean dados a personas privadas con fines de lucro. El potencial para fraude o la percepción de fraude es casi garantizada, dado que la gran mayoría de empresas que reciben plata del estado necesariamente van a fallar.

Lo digo no como pesimista, sino como realista: en Silicon Valley, por ejemplo, los fondos de capital de riesgo son manejados por inversionistas con historias de éxito o emprendedores famosos. A pesar de ser líderes en su campo la mayoría de sus inversiones fallan. Se asume en Silicon Valley que de cada 10 empresas en un portafolio 3 a 4 fallan, 3 a 4 recuperan su inversión original y 2 a 3 producen una ganancia.

En otras palabras, los mejores inversionistas en el mundo tienen un record de éxito entre 20% y 30%. Y-Combinator, por ejemplo, el acelerador tecnológico más conocido en el mundo, ha invertido en más que 500 empresas, invirtiendo entre $70,000 y $120,000 en cada empresas. De aquellas 500 empresas, 37 tienen una valoración que supera $40 millones, y los dos gigantes, AirBnB.com y DropBox.Com, tienen valoraciones que superan $1,000,000,000. Se puede asumir que más que 400 de las empresas que recibieron una inversión fallaron.

Para los fundadores de Y-Combinator, perder dinero en 400 empresas es justificado por la ganancia inmensa de solamente AirBnB y DropBox. No obstante, tenemos que acordarnos que Y-Combinator es manejado por Paul Graham, uno de los tecnólogos más respetados y reconocidos de su generación. Sin tener la visión de su fundador, ¿habría y-combinator tenido tanto éxito? Yo, por mi parte, lo dudo.

Paul Graham, Fundador de Y-Combinator

Si no tenemos un Paul Graham para liderar, ¿quién lidera nuestro fondo de inversión? ¿quién dentro del gobierno está capacitado para identificar empresas que tendrían éxito, si el porcentaje de fracaso es tan alto? Con todo respeto a los burócratas involucrados, no creo que empleados del sector público sean los mejores para identificar y seleccionar emprendedores. 

¿por qué? Porque el emprendimiento es necesariamente un hecho contra-intuitivo. Es contra-intuitivo porque si era intuitivo mucha gente ya lo estaría haciendo. Apostar por un emprendimiento es apostar por una mala idea, porque toda idea contra-intuitiva es mala según el pensamiento convencional. Emprender es una forma de rebeldía contra el pensamiento convencional. Su éxito es dudado por muchos y con razón hasta que demuestre lo contrario. A posteriori, su éxito es obvio, pero en el momento su potencial es borroso: acuérdense que Yahoo!, líder en búsqueda en aquel época, rechazó la oportunidad de comprar Google para $1,000,000, porque no vio el potencial del producto. Ser experto en un tema no garantiza que uno tiene la capacidad de predecir el futuro: a veces ser experto, como demuestra Yahoo!, te hace ciego al futuro.

El fondo de capital de riesgo, para tener éxito, tiene que invertir en ideas que parecen malas, y es seguro que casi todos serán malas y fracasarán. Por eso no hay lío si el sector privado quiere invertir en emprendimiento, ya que los inversionistas tienen el derecho de perder su inversión sin afectar a nadie más. El estado, en cambio, tiene el mandato de manejar sanamente y responsablemente el dinero de los ciudadanos. Invertir en emprendimiento de alto riesgo es el contrario de gestionar fondos responsablemente.

Y aquí viene mi punto sobre fraude: no importa si el gobierno invierte con buena voluntad y con buenas intenciones a través de procesos transparentes y legítimos: el hecho de que habrá fracaso significa que habrán voces que buscan evidencia de corrupción. El hecho de que el primo del ministro noséquién recibió una inversión y luego perdió todo será suficiente para lanzar lodo al proyecto entero. Fácilmente podemos tener docenas de casos Duzac: el emprendedor promete entregar algo, pero falla, y desaparece, y a los ecuatorianos les toca pagar la cuenta.

En adición, ¿qué pasa cuándo hay competencia entre una empresa que no recibe inversión del estado y otra empresa que si recibe inversión del estado? Por invertir selectivamente en empresas, el gobierno podría dar ventaja a empresas que son menos innovadoras y menos hábiles. Hay un conflicto de interés innato cuando el gobierno invierte en ciertas empresas y no la competencia. En lugar de crear innovación, lo puede matar.

Para mí, el otro problema es que el gobierno quiere jugar de delantero cuando falta armar bien la cancha. Me explico:

El emprendimiento es producto de cultura y condiciones. El Ecuador ya tiene una cultura de emprendimiento: de hecho, Ecuador tiene más emprendedores que casi cualquier otro país en la región.

Soy testigo de esto: nunca se me ocurrió poner mi propia empresa, pero vivir en Ecuador y conocer tanta gente que haya emprendido me inspiró a tal punto que dije, “Yo también!”. El problema en Ecuador, entonces, no es la falta de emprendimiento: es la falta de innovación. Cada calle tiene docenas de emprendedores, pero a veces los productos y servicios son exactamente iguales. Tenemos la cultura de emprender: nos falta la cultura de innovar. 

El otro factor en generar emprendimiento es tener las condiciones, y en crear las condiciones para emprendimiento el gobierno tiene un papel importantísimo que nadie más puede jugar. 

Por ejemplo, comparado con nuestros vecinos, Ecuador es el penúltimo país en cuanto a inversión extranjera. Esto señala que las condiciones no son buenas para inversionistas que quisieran invertir en emprendimientos. El gobierno propone un fondo de capital riesgo para arreglar una falta de liquidez disponible para emprendedores, pero la escasez de liquidez es producto directo de las políticas del gobierno. En otras palabras, el gobierno propone una solución a un problema creado por si mismo (y no culpo 100% al gobierno actual: los problemas en Ecuador son de larga duración) , cuando sus energías y esfuerzos serían mejor gastados en corregir los problemas que limitan la inversión del exterior.

¿qué puede hacer el gobierno para crear mejores condiciones en el país? 

Camp Nou, Estado de Barcelona.

Seguir trabajando en la independencia de la justicia es clave, ya que la inversión de uno solamente es segura si se tiene la certeza de que, en caso de conflicto, mi empresa va a ser tratada igual que otras.

Considerar leyes y trámites que obstaculizan también es labor que solamente puede realizar el gobierno. Muchas leyes que afectan empresas son creadas para prevenir abuso por parte de empresas grandes. No obstante, las mismas leyes afectan negativamente al emprendedor, y perjudican su capacidad de emprender.

Si es muy difícil despedir a gente, por ejemplo, voy a pensar dos veces antes de contratar y crear empleo.

Si la carga tributaria me perjudica, voy a tener menos fondos para crear empleo. Estas ideas tal vez incomodan a las personas de tendencia izquierdista, pero son verdades innegables: como emprendedor, mi capacidad de crecer es limitada primero por la demanda por mis productos o servicios y segundo por el capital disponible para invertir en mis inversiones.

Si queremos emprendimiento, tenemos que pensar en cómo las leyes del país promueven o perjudican el emprendimiento, y hacerlo sin independiente de los sesgos ideológicos. Para aclarar: no estoy diciendo que el trabajador no debe tener derechos ni protección: más bien, deberíamos encontrar un balance entre la necesidad de crear empleo y los derechos de los trabajadores. Si tengo demanda pero no tengo capital, no puedo seguir creciendo. Es así de simple.

Finalmente, como dije en un blog-post anterior, nuevas leyes pueden matar a la innovación antes de que nazca. Por querer limitar el impacto negativo de la innovación a veces matamos a todo su potencial positivo, tal como fue el caso de la prohibición de monedas electrónicas en el país.

Para concluir, si pudiera sentarme a conversar con el ministro Coordinador de la Producción y sus pares, les pidiera que, en lugar de invertir con mucho riesgo dinero que es patrimonio de los ecuatorianos en actividades de alto riesgo, que hagan un esfuerzo para identificar las leyes y los trámites que dificultan el emprendimiento y que suban los costos del emprendedor.

Le pediría al gobierno que soliciten ideas de “los trámites más tontos” y que trabaja pro-activamente en pensar en cómo el gobierno puede crear las condiciones para que haya más emprendimiento con enfoque nacional, regional, y internacional.

Le pediría al gobierno revisar las políticas que obstaculizan la inversión extranjera, lo cual puede ser clave en crear empresas que impulsan el cambio de la matriz productiva, y que hace mucho análisis de costo-beneficio en considerar por qué la gente prefiere invertir en nuestros países vecinos y no nosotros.

Le pediría también que consideren cómo crear los incentivos para que los inversionistas nacionales quieran invertir en emprendimientos de alto riesgo. Muchos países no cobran impuestos sobre ganancias que son re-invertidos en otras actividades, y no hay porqué el Ecuador no puede ser igual de creativo.

En fin, le pediría al gobierno no solamente que piense bien en que posición quiere jugar en la cancha, pero que asuma su responsabilidad en asegurar que la cancha está en buenas condiciones. De la misma manera que Barcelona FC (España) no puede jugar tiki-taka cuando la cancha está hecho pedazos, los emprendedores también necesitan buen césped, reglas claras, y un arbitro que no es hincha del equipo opositor.

Quiero aclarar que aprecio y aplaudo el interés del gobierno en apoyar al emprendimiento. No obstante, a pesar del beneficio obvio, ser inversionista de capital de riesgo puede tener un alto costo para el gobierno. Si el gobierno quiere impulsar el emprendimiento, la innovación, y el cambio de la matriz productiva, hay mucho que hacer que no corre el riesgo de fraude o mal gasto de fondos públicos.

Ecuador puede ser un equipo de alto rendimiento, pero solamente lo logramos si todos reconocemos nuestro papel en la cancha y lo jugamos de la mejor forma posible.

Comentario adicional: alguien en twitter mencionó que el gobierno tiene un papel importante en desarrollar el talento humano para generar innovación. No podría estar más de acuerdo!

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Seis propuestas para resolver el transporte de Quito

Seis propuestas para resolver el transporte de Quito 

Por Matthew Carpenter-Arévalo

Quito en los años Fotografía de la cuenta de tuiter de @economista33. -

Quito en los años Fotografía de la cuenta de tuiter de @economista33. –

La semana pasada publiqué en GkillCity un artículo sobre cómo podemos mejorar en tráfico en Quito. El artículo original se puede encontrar aquí. Empecé por explicar por qué el modelo actual no es sostenible durante el largo plazo, debido a la falta de espacio físico para acomodar el uso creciente de automóbiles particulares. Después hablé del concepto de la ciudad multi-modal, que depende de varios sistemas de transporte inter-conectados. 

El artículo recibió una respuesta bastante positiva, y creo que fue el artículo más compartido que he escrito para GkillCity. Lo que más me agradó fue los comentarios en el post. En general trato de no leerlos, porque suelen ser insultos o tonteras escritas por personas que se ofenden por la expresión de ideas que no corresponden a su modelo de concebir el mundo. En este caso, sin embargo, encontré muchas buenas ideas y discusión dentro de los posts, y como escritor, mi objetivo siempre es provocar un debate elevado a través de la distribución de ideas. 

De hecho, como consecuencia del artículo varias personas que trabajan dentro del municipio, incluyendo la vice-alcaldesa, me escribieron, brindándome más información y en general agradeciéndome por la crítica constructiva. Estoy a la espera de que el artículo se de a más conversaciones y reflexiones sobre cómo vamos a transformar el transporte en Quito para que sea eficiente, efectivo y sostenible durante el largo plazo.

Como siempre, debo mucho a los editores de GKillCity por su incansable trabajo en transformar mi lenguaje torcido en algo consumible.

Les incluyo otra vez el enlace al artículo.

http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/seis-propuestas-resolver-el-transporte-quito 

 

 

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