El Diario Hoy, La Censura, y la Crisis Mundial de los Diarios

Por Matthew Carpenter-Arévalo (@EcuaMatt)

Esta semana publiqué un artículo en GKillCity sobre el anuncio por parte del Diario HOY que va a dejar de imprimir su diario la mayoría de los días laborales debido a lo que ellos dicen que es el resultado de censura y opresión por parte del gobierno. 

Mientras no discuto que haya presión y censura por parte del gobierno, soy escéptico sobre la idea de que aquellos factores son responsables por los problemas económicos. Trato de presentar la decisión del HOY en el contexto del periodismo mundial en lo cual hay miles de diarios que se encuentran en la misma posición. Para mí la caída del HOY se debe más a la llegada del internet y su impacto en el modelo de negocio que cualquier opresión del gobierno.  El artículo se encuentra aquí. 

http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/el-hoy-no-cerro-la-censura

Me ha sorprendido un poco que algunas personas han sentido la necesidad de atacar e insultarme por expresar una opinión contraria a la versión oficial del HOY. Mi argumento nace no del deseo de proteger a un gobierno que sí, en mi opinión, tiene tendencias de querer silenciar voces contrarias, sino de la necesidad de ser críticos con todas las personas y entidades que ejercen poder en una sociedad.

En mi opinión cualquier periodista de valor debe cuestionar todo, y no solamente lo que no le conviene a uno. Al final, no pretendo adueñarme de una verdad: más bien, espero contribuir y elevar el debate con ideas. Las personas amenazadas por opiniones contrarias son igual de tiránicos que el gobierno que critican. 

Finalmente, algunas personas presentaron como evidencia el hecho de que el gobierno no había comprado publicidad en el HOY durante mucho tiempo, lo cual, argumentan ellos, le hace culpable del destino del diario.

Exigir publicidad del gobierno es el equivalente a exigir un subsidio, y no creo que ninguna empresa privada tiene derecho a exigir recibir fondos públicos. No defiendo la decisión del gobierno, pero si el HOY no puede generar ingresos fuera de fondos públicos, eso simplemente demuestra que el modelo de negocio no era sólido. 

Con eso les dejo con el artículo.

http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/el-hoy-no-cerro-la-censura

 

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Yachay, Cerveza, y el Gran Obstáculo a la Innovación Ecuatoriana

Por EcuaMatt – Matthew Carpenter-Arévalo

Siempre me ha parecido una injusticia la falta de selección de cerveza en el Ecuador.

Beer Ecuador

El hecho de entrar en el supermercado y encontrar 4-5 diferentes tipos es el equivalente para mí de solo tener 4-5 tipos de vino o 4-5 tipos de whisky. Mientras el mundo goza en una abundancia de oferta de cerveza, en Ecuador hemos sufrido de una escasez inexplicable. 

Imaginen mi felicidad, entonces, cuando mas o menos hace un año me di cuenta de que Ecuador estaba entrando en un boom de cerveza artesanal. Algunos coleccionan arte, y yo colecciono cerveza, cueste lo que cueste.

A pesar de tener por lo menos 12 cervecerías artesanales en Quito, muy pero muy pocas pueden vender su producto legalmente.

¿por qué? Porque para ellos lograr el registro sanitario es casi imposible.

Los que han tenido suerte en conseguir el registro sanitario dicen que se han demorado entre 1 o 2 años en lograrlo. Otros me han dicho que cuesta entre $2-$3 mil dólares para cada tipo de cerveza, lo cual perjudica las cervecerías artesanales que se destacan por las diferentes variedades y sabores de cerveza.

¿que es la consecuencia de estas altas barreras artificiales de entrada en el mercado artesanal?

Primero, el gobierno termina protegiendo las grandes cervecerías de competición.

Segundo, como su participación en el mercado es protegida, y ya ni necesitan innovar ni ofrecer mejores productos.

Tercero, muchos terminamos comprando la cerveza artesanal de todas formas, y por falta de registro sanitario, no hay control sobre su calidad.

En el caso de la industria de cerveza, el gobierno que proclama querer defender los intereses de los pequeños productores en el Ecuador termina obstaculizando su crecimiento.

¿qué tiene que ver todo esto con Yachay e innovación?

 

 

yachay

Yachay es un cluster tecnológico, es una universidad, es una comunidad, y es una serie de incentivos. Como empresario que considera invertir en Yachay, puedo decir con mucha honestidad que la oferta es bastante buena y muy atractiva para los productores de software.

No quiero decir que es perfecto: la ubicación es una barrera para empresas que quieren tener sus equipos de desarrollo y sus equipos de ventas en el mismo lugar.

Sería contra-productivo, por ejemplo, tener equipos de ventas basados en Imbabura cuando los clientes están en Quito.

No es por nada que los centros emergentes de producción de tecnología como Silicon Valley, Amsterdam, Cambridge, MA., Waterloo, Canadá,están ubicados cerca a poblaciones masivas: las ciudades en sí son mejores en crear la distribución de conocimiento y recursos necesarios para generar innovación.

La ubicación de Yachay, no obstante, no es la amenaza más grande a su éxito en generar un ecosistema tecnológico en el Ecuador.

La amenaza es el sistema regulador que gobierna al Ecuador. 

El inversionista y guru Marc Andreessen recién publicó un artículo en lo cual él argumenta que la ventaja competitiva para nuevos clusters tecnológicos es la ventaja reguladora.

¿por qué?

Porque debido al hecho de que Silicon Valley ya existe, no hace falta que otro modelo exactamente igual exista. Silicon Valley tiene el estatus de Mecca, Jerusalem, o la torre Eiffel: pueden existir réplicas, pero jamás van a llegar a igualar a los originales.

¿cómo diferenciarse entonces?

Las nuevas tecnologías disruptivas en el mundo atentan contra un orden ya establecido: por eso son disruptivos. Me refiero, por ejemplo, a tecnologías como pagos móviles, Bitcoin, Drones, carros que se auto-manejan, etc.

Todas aquellas tecnologías han luchado por madurarse debido a los sistemas reguladores de los países desarrollados que limitan su capacidad de crecer. Por eso Bitcoin nació en el darkweb (la red oscura), fuera de las manos de gobiernos que buscan mantener un monopolio sobre los sistemas monetarios.

El desafío para el Ecuador es que relajar el sistema regulador va en contra de nuestro ADN.

Por ejemplo, al ver emerger un nuevo mercado de pagos móviles, el gobierno restringió su uso, delegado un monopolio exclusivo al banco central.

Al tomar ese paso nos hemos excluido de los desarrollos y avances de las empresas líderes en el campo y hemos aplastado con anticipación cualquier oportunidad de que nazca una industria nativa ecuatoriana.

Bitcoin es otra industria que buscar dónde desarrollarse.

Empresas que aceptan bitcoin - Crecimiento

Empresas que aceptan bitcoin – Crecimiento

 

La mera mención de una moneda alterna es suficiente para causar temor en los sectores de teoría de conspiración, pero mientras más gente en el mundo decide intercambiar bienes y servicios con la moneda virtual, más legitimidad tiene. El valor de Bitcoin, como cualquier moneda nacional, depende de la confianza que tiene la gente en su valor. Mientras no es una moneda sin problemas o defectos, su crecimiento no puede ser ignorado, ni podemos asumir que pasará de moda.

Ecuador podría volverse una cuna para el desarrollo de Bitcoin, pero solamente si tomamos pasos pro-activos para facilitar su uso. Al decir eso, no dudo de que hay muchos argumentos buenos en su contra y son justamente esas excusas que nos mantiene perpetuamente atrás de la curva.

Para mí, la discusión me hace acordar del crecimiento de la industria de sushi en Ecuador.

Sushi Ecuatoriano

Cuando llegué al Ecuador en el año 2003, no habían restaurantes de sushi. Si hubieras averiguado sobre el éxito del sushi en Ecuador, una mayoría vasta te hubiera dicho que nunca tendría éxito en el Ecuador. No comemos comida asiática, decían. Nunca pegaría aquí, decían.

Si abriste un restaurante de Sushi en esos años, a lo mejor ahora te va super bien ahora. Ya no hay solamente restaurantes de sushi, sino restaurantes de sushi especializado. Sushi fusión, Sushi tailandés, sushi tradicional: tanto es nuestro gusto para el sushi que todos aquellos tipos de sushi co-existen.

No sabemos si Bitcoin, Drones, carros que se auto-manejan, etc., van a sobrevivir para transformar al mundo o no. Lo que si sabemos es que si nuestro instinto es limitar en lugar de animar, nosotros por lo menos vamos a venir atrás de la muchedumbre.

Y aquí está la paradoja de Yachay: Yachay busca generar innovación en un país que a veces tiene alergia a la innovación.

Las tecnologías que debe producir Yachay para ser exitoso dependen de el sistema regulador para nacer o no. En otras palabras, no podemos separar el éxito de Yachay de las leyes que gobiernan en el país, porque Yachay no puede producir más de lo que las leyes le permiten.

El principio filosófico de Yachay es la idea de que “if you build it, they will come.” si lo construes, vendrán. Esa sabiduría que tenía tanta vigilancia en siglos pasados ya no sostiene tanto peso, porque la innovación ya no depende de condiciones locales.

El capital y el talento en el siglo 21 son extremadamente móviles.

Si estamos en competencia con tantos países que quieren generar centros de innovación,  el talento y el capital van a ir por el camino de menos resistencia. No tiene porque hospedarse en Yachay simplemente por el hecho de que nosotros lo construimos. Hay hoteles vacíos en todo el mundo.

Para terminar, en fin, mientras algunos hablan de la necesidad de una “ley de emprendimiento”, y diría que seríamos mejor servidos por examinar cómo eliminar leyes que son obstáculos al emprendimiento.

Si queremos que los cientos de millones que vamos a invertir en Yachay produzcan ROI, tenemos que tomar en cuenta cómo nuestro sistema regulador fertiliza o mata la innovación. 

Caso contrario, la innovación tecnológica sufrirá del mismo destino de la cerveza artesanal.

Habrá demanda, habrá mercado, pero entre los dos estarán las manos duras del gobierno. Una mano saludará y dirá “bienvenidos emprendedores!” y la otro mano hará una señal de para y dirá, “hasta allí no más.”

– Matthew Carpenter-Arévalo

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Un Quito Inteligente Borra la Línea entre Gobierno y Pueblo

por @EcuaMatt 

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A los quiteños y los ecuatorianos en general les encanta representar al gobierno como la maldad de la sociedad. Los burócratas son vagos y corruptos, los políticos son tontos oportunistas. Como el muro que separa Westeros de las tierras salvajes en Juego de Tronos, el muro de cinismo se vuelve un mito que se auto-perpetúa. Por mancillar a cualquier persona buena que se mete en la política, nos aseguremos que solamente los valientes y los sinvergüenzas se encargan del labor desagradecido de gobernar.  

Para mí, uno los desarrollos más desafortunados en la historia de gobernanza es el divorcio de gobierno y pueblo, tema que he tratado con más profundidad en este otro artículo. Por ver al gobierno como algo separado del pueblo, nos aliviamos de responsabilidad por su buena gestión, y encargamos a una minoría de personas con el trabajo de cumplir con los deseos de la gran mayoría. Es un sistema diseñado para fracasar.

Con un Quito verdaderamente digital e inteligente, el resultado sería volver a hacer borrosa la línea entre los gobernantes y los gobernados. Me explico.

Como personas desconectadas el uno del otro, tiene cierto sentido tener a no sé cuántos miles de personas dando 100% de su tiempo para servir  el bienestar de los demás.

Como personas conectadas, en cambio, tener el 0.01% de la capacidad de millones de personas sirviendo el bienestar de todos es más efectivo y eficiente.

Los ejemplos de cómo podríamos mejorar la ciudad estando conectados son sin límites.

Por ejemplo, en mi barrio, la Gonzalez Suarez, casi todos los edificios tienen guardias. Los guardias, no obstante, no son conectados a la policía ni el uno al otro.

Si llegaría a pasar algún robo, ¿no sería mejor tener los todos los guardias atentos al hecho y con capacidad de comunicar rápidamente a la policía? Así fue la estrategia, por ejemplo, de revivir el barrio de San Isidro en Lima. Por crear una red de comunicación entre la polícia y los guardias privados, se complicó mucho el trabajo de los delincuentes acostumbrados de poder llevar a cabo su labor sin interrupciones.

Les doy otro ejemplo.

El gobierno de Quito gasta millones en desarrollar una estrategia de turismo, lo cual resaltan algunos pocos puntos de referencia.

¿qué pasaría si todos los quiteños podríamos subir a una aplicación nuestras rutas favoritas de ciclismo y excursionismo?

Al hacer accesible estos datos, la actividad turística, tanto local como de extranjeros, aumentaría, porque ofreceremos más opciones.

Es más, tendríamos una mejor distribución de recursos generados del turismo, porque ya no se concentrarán en el céntrico histórico, la panecilla, etc. Nono, por ejemplo, podría volverse un destino turístico sin que el gobierno tenga que gastar millones en turismo.

Les doy otro ejemplo: en la India el problema de ausentismo de los médicos es muy grave. Muchos médicos cobran un sueldo sin completar la semana laboral, dejando a sus pacientes sin servicio.

Para resolver el problema, una ONG en India creó un sistema para que los pacientes puedan reportar el tiempo de espera en cada hospital por SMS. Al agregar los datos, el gobierno puede entender cuales son los hospitales donde los médicos están faltando.

Y para mí ejemplo final, toco un tema que me es extremadamente importante: los perros callejeros.

No es necesario ni el destino que en Quito haya tantos perros callejeros. En Nueva York, por ejemplo, sería difícil encontrar uno solo. El tema no solamente es de cultura, porque hay muchos quiteños que nos gustaría tratar de ayudar resolver el problema. El desafío es estructural.

Que tal, entonces, si tenemos una aplicación que se llama “Empatita.” Cuando encuentras un perro callejero, puedes automáticamente encontrar personas cercanas que están dispuestos a aceptar perros callejeros y ayudarles encontrar un hogar. Con 2-3% de la población enfocada en resolver el problema, podríamos bajar las barreras a salvar un perro suelto, y poco a poco podríamos crear un Quito donde los perros siempre tienen dónde vivir.

En otras palabras, muchos de los servicios que queremos ofrecer o problemas que queremos resolver se podrían solucionar con la atención dedicada de un porcentaje pequeño de la población. El desafío es lograr conectar a las personas con las mismas pasiones y voluntad para facilitar su colaboración.

La gran promesa del internet es que nos permite formar nuevas comunidades sin fricción. Para un municipio que quiere mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, ya no es necesario enfocarse tanto en “proveer” servicios, sino “facilitar” servicios. En otras palabras, el municipio necesita ayudar a Quito ayudar a Quito, ayudar a Quiteños ayudar a Quiteños, y al generar más contacto, generamos más empatía, más solidaridad, más sentido de comunidad.

En lugar de tener muchos haciendo poco, hagamos que pocos hacen mucho. Borremos esa línea entre gobierno y pueblo, y responsabilizemonos como pueblo de crear el Quito que queremos. Lo pueden llamar ciudad inteligente, o lo pueden llamar ciudad digital. Para mí, es ciudad, en su más pura y maravillosa esencia.  

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Para Hacer un Quito Inteligente, el municipio no debe hacer apps, sino APIs.

por @EcuaMatt

En general me excluyo de la conversación cuando alguien dice, “el gobierno debe hacer una aplicación que….”.

No es que soy anti-gobierno: todo el contrario, de hecho. Lo que me frustra es la lógica que el gobierno puede agregar más valor creando aplicaciones que liberando datos, un tema que discutí en mi primer post sobre cómo hacer que Quito vuelva una ciudad inteligente.

Mi prejuicio contra las aplicaciones del gobierno viene de dos ideas que yo considero verdades:

1.) el gobierno, en general, es malo en diseñar aplicaciones

2.) el sector privado, en general, es bueno en diseñar aplicaciones. 

Me explico. Solamente falta ver las aplicaciones web del SRI o el IESS para ver que tan pésima es la experiencia de los servicios del gobierno en línea. IESS El SRI, por ejemplo, te insiste en instalar un software porque no llega todavía a la época de ofrecer todo a través de una página web, y el sistema del IESS es más difícil de descifrar que los quipus de los incas.

Es así porque los gobiernos no tienen ni la estructura ni la ADN para hacer grandes aplicaciones.

Los mejores diseñadores y programadores, por ejemplo, no suelen trabajar en el sector público.

Con todo respeto a los que si trabajan ahí, los buenos están en alta demanda, y en el sector privado tienden a encontrar mejores sueldos, proyectos más interesantes, y más libertad creativa.

Segundo, las aplicaciones que son hechas por gobiernos no son creadas con los mismos incentivos.

Cuando una persona o empresa en el sector privado está diseñando una aplicación, su supervivencia depende de que su aplicación pegue con la gente.

En el gobierno, en cambio, la meta es entregar la aplicación, sea buena o no. Como las aplicaciones creadas por el gobierno suelen tener un monopolio innato, no tienen que competir con nadie, y dan por hecho su adopción.Nadie en el sector privado puede dar por hecho la adopción de su aplicación: es un lujo inexistente.

A veces los gobiernos contratan a empresas privadas para hacer aplicaciones, pero aquellas aplicaciones tampoco suelen ser tan buenas.

Es es porque las empresas que tienden a ganar esos concursos en general son expertos en ganar concursos del gobierno y no necesariamente en hacer buenos productos.

Facturar con el estado es muchas veces innecesariamente complicado, lo cual hace que solamente las empresas que tienen el deseo y la experiencia de ganar esos concursos apliquen, lo cual elimina una gran parte de las empresas que podrían hacer un excelente producto.

Segundo, las empresas que contratan con el estado en general tienen experiencia en hacer software prioritario (es decir, te creo un servicio para manejar el inventario de tu empresa), pero tienen poca experiencia en crear aplicaciones que han tenido éxito viral en el mercado.

La razón es simple: si hubieran tenido mucho éxito en crear aplicaciones virales, no se estarían postulando para hacer aplicaciones para el estado.  Por eso mi sugerencia no es que el gobierno crea aplicaciones, sino que crea APIs y dejar que el pueblo ecuatoriano se encargue de encontrar la mejor forma de presentar esa información. 

Una API es, al final, una manguera conectada a una base de datos. Funciona como una toma de agua en la calle.

Si hay un incendio, un bombero puede llegar, conectar su manguera a la toma de agua, y apagar el fuego.

Una API, en cambio, te permite sacar datos de un lugar de hacerles re-aparecer en otros. Por ejemplo, cada vez que accedas a una página web y te pregunta, “Quieres ingresar con tu cuenta de Facebook?” la página está accediendo a una API.

Facebook APIEn este caso, Vive1.Com te puede permitir ingresar en su página con tus datos de Facebook porque Facebook da a Vive1.Com acceso a su API (toma de agua), lo cual contiene los datos de tu identidad.

La existencia de esta API es de beneficio mutuo: para Vive1.Com, la página puede des-anomizarte fácilmente por ofrecer la oportunidad de que te identifiques sin complicación.

Facebook, en cambio, aprende más sobre tus hábitos en la web fuera de Facebook, lo cual le ayuda determinar cuales anuncios mostrarte, y se puede volver la cédula más importante del internet.

Esto es un ejemplo de una API, pero mi deseo de ver al municipio crear APIs va más allá. Por ejemplo, en algún lugar del municipio debería de existir una base de datos con todos las empresas que existen en Quito.

Si yo tuviera acceso a esa base de datos, yo podría crear una aplicación que te permite evaluar la calidad de servicio en cada una.

Sin acceso a la base de datos, yo tendría que manualmente armar esa base de datos. Con la API, por ejemplo, mi página estaría actualizada con cualquier cambio: si un negocio cambia de dirección ese cambio sería automáticamente realizado en mi página.

El otro beneficio de tener una API es que podemos generar más competencia, lo cual resulta en mejores aplicaciones.

Por ejemplo, si mis competidores tienen acceso a la misma base de datos, ellos pueden crear una aplicación parecida, pero que tal vez ofrece diferente funcionalidad o presenta la información de una forma más interactiva.

Con la API, podemos no solamente generar aplicaciones, pero un ecosistema entero de aplicaciones, y luego una industria tecnológica. 

Con acceso a la base de datos de la policía, por ejemplo, podríamos entender mejor el comportamiento de los criminales.

Con acceso a la base de datos de hospitales, podríamos mejor entender la presencia de diferentes enfermedades en Quito o quienes son los mejores doctores. Con acceso a la base de datos de la secretaría de transporte, podríamos crear aplicaciones que fomentan el uso del transporte público.

Con la combinación de la base de datos de la policía y la secretaría de transporte, podríamos decirte exactamente cuales rutas son seguras y cuales son inseguras.

En fin, las posibilidades de cosas que podríamos hacer son sin límites.

Mientras muchas personas pueden crear aplicaciones, solamente el municipio puede crear APIs porque tiene acceso exclusivo a los datos que pueden servir como catalizadores para una nueva forma de participación ciudadana.

No quiero decir que el gobierno nunca debe hacer aplicaciones.

Por ejemplo, tener una aplicación del municipio que te permite acceder directamente a los servicios del municipio es bueno. Pagar el impuesto predial en tu celular, registrarte para el BiciQ en tu celular, etc., son fines nobles que el gobierno debería ofrecer.

Mi sugerencia, no obstante, sería de enfocar en a.) crear APIs para dar a luz a un ecosistema y b.) crear visibilidad para las aplicaciones que hacen los ciudadanos. El municipio podría crear una tienda de aplicaciones que tienen un fin cívico.

Los ciudadanos podrían evaluar el desempeño de aquellas aplicaciones, permitiendo que las mejores suban y las peores bajan. Al final, los ciudadanos terminan con las mejores aplicaciones disponibles. Todos ganan.

Crear APIs no es sexy, y genera mucha resistencia sobre todo con burócratas que no son digitales y no creen que el pueblo tenga derecho a acceder a esos datos.

Es, sin embargo, tal vez la cosa más poderosa que pueda hacer el municipio en hacernos volver una ciudad digital.

Hacer aplicaciones es fácil, pero hacer aplicaciones buenas es difícil. En fin, ¿Para qué limitarnos a los límites de pocos, cuando podemos aprovechar de la creatividad y inventiva de todos?

Al diseñar su estrategia digital, espero que el municipio tenga en cuenta las opciones de papel que tiene en convertirnos en ciudad digital. Si lo hacen bien pueden dar a luz a nuevos ecosistemas y industrias. Si lo hacen mal, habremos desperdiciado 4 años de evolución negada.

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Una propuesta para el nuevo alcalde para que Quito se vuelva una ciudad inteligente.

 

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foto vía chickybus.com 

Por @EcuaMatt

Debido a algunos cambios personales que me han mantenido ocupado durante las últimas semanas, no he podido escribir este artículo, pero pocas cosas han ocupado mi imaginación como este tema.

El nuevo alcalde de Quito, Mauricio Rodas, habló mucho en su campaña de la necesidad de diseñar una ciudad digital, y mis próximos posts voy a dedicar a este tema. Primeramente, ¿qué es una ciudad digital?

Como el campo de ciudades digitales es nuevo, hay muchas definiciones distintas, pero para mí una ciudad inteligente brinda y consume más información para tomar decisiones inteligentes e ayudar a sus ciudadanos tomar decisiones inteligentes. Una ciudad inteligente también usa aquella información para optimizar el uso de los recursos públicos, y aprovechar de los recursos y información que ofrece la ciudadanía.

Para dar algunos ejemplos, hay intersecciones en Quito que muestran los segundos hasta que la luz cambie de verde a rojo. Esa información la puede usar un peatón o un chofer para tomar una mejor decisión sobre si debería cruzar la calle o no.

En Monterrey, México, hay software creado por la empresa Citivox que colecciona información sobre delincuencia en la ciudad tanto de bases de datos oficiales como de los tuits y posts de Facebook para generar una mapa dinámica que muestra en tiempo real las zonas de peligro.

En muchas ciudades se puede pagar el impuesto predial a través del celular, sin nunca jamás tener que ir a hacer cola.

En los ejemplos mencionados la tecnología utilizada puede ser compleja o puede ser extremadamente simple. En cada caso, el elemento fundamental es generar más información y hacerla útil para el bienestar de los ciudadanos.

Si yo fuera Rodas, entonces, ¿qué sería mi agenda? Lo voy a resumir en tres puntos: servicio al cliente, liberación de información, y aumentar inputs de los ciudadanos.

1.) Servicio al Cliente

Como persona digital, no hay nada que me enfade más (oirás Claro!) que escribir a una empresa por un medio  y luego recibir un mensaje que tengo que presentar mi reclamo por otro medio.

Mando un tuit a Claro y me dicen que tengo que llamar a su centro de llamadas. Llamo al centro de atención, espero en la línea 30 minutos, y me dicen que tengo que presentarme en su centro de atención al cliente. Voy, saco numero, y espero 45 minutos. ¿cuántas veces te ha pasado eso? Es una experiencia pésima.

Lo peor de esta situación es que no es solamente el peor resultado para mí, sino también lo es para la empresa. Mantener un centro de llamadas es caro porque cada llamada tiene un costo. Mantener muchas agencias también es caro, porque muchas veces las agencias tienen que ocupar espacios comerciales en los lugares más visibles, donde el costo por metro cuadrado es alto. En ambos casos, resolver mi problema a través de Twitter resulta mejor tanto para mí como para la empresa.

Si el sector privado aún nos falla en cuanto al servicio al cliente (A Claro y Movistar les cuesta entender que su servicio al cliente es su producto principal), el gobierno es aún peor.

Aunque muchos servicios y información son accesibles en línea (y reconozco el esfuerzo de la administración anterior en hacer eso), aún falta mucho por hacer, porque al sector público le falta el incentivo que debería tener el sector privado. Puedes cambiar de servicio de celular, pero es difícil cambiar de proveedor de servicios municipales sin cambiar de ciudad.

Por eso creo que el paso más poderoso que podría dar Mauricio Rodas es re-habilitar el servicio al cliente a través de los medios sociales. Se vería así: podría mandar un tuit, una foto en instagram o un mensaje por Facebook al municipio sobre un problema que veo. Puede ser un hueco en la calle, puede ser una señalización que falta, o podría ser un constructor que viola el reglamento que tiene la ciudad sobre horas laborales. Si es un problema que tiene que ver con la ciudad, es apropriado.

Sin importar el medio que uso (Twitter, Facebook, Teléfono, presentarme en persona), debería recibir un número de caso para poder dar seguimiento al tema. A través de la plataforma de servicio al cliente, podría ver a quién esté asignado mi problema, cuanto tiempo en promedio se demora en responder (si me dice dos semanas sé no esperar una respuesta en dos días) y me podría avisar cuándo el problema se resuelve.

Con todos los datos de todos los casos distintos, podríamos medir la efectividad del municipio en resolver los problemas de la ciudadanía. Podríamos ver, por ejemplo, que la administración de Tumbaco se demora en promedio una semana más que la administración de Cotocollao en responder a mensajes de la ciudadanía. Podríamos ver que la Agencia de Control es mucho menos responsivo que la secretaría de comunicación. Podríamos, en fin, tener una gestión de servicio al cliente 100% transparente.

Hay dos problemas con este ejemplo: por un lado, no conviene para nada a la administración dar transparencia a las áreas donde es débil. El problema con este argumento es al final es argumentar que no conviene al alcalde ser buen alcalde. Obviamente a ningún gobierno le conviene exponer la calidad de su trabajo al sol del día. No obstante, como ciudadanía, lo merecemos.

Segundo, cuando bajas el costo de comunicar, la gente va a comunicar más. Al facilitar el proceso de reclamar, el municipio va a recibir más reclamos, lo cual obliga a todo el aparato municipal volverse más ágil y efectivo. No conviene al gobierno, pero si conviene a la ciudadanía.

Si se implementa mal el proceso de virtualizar el servicio al cliente puede perjudicar a la administración. Si se lo hace bien puede tener consecuencias positivas enormes.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el alcalde de la ciudad de Newark, Cory Booker, empezó a usar Twitter para atender a la ciudadanía. Aunque la ciudad de Newark no es una ciudad principal en ese país y los alcaldes de ahí en general no han tenido mucha visibilidad, Cory Booker se hizo famoso al nivel nacional por su buena gestión. Actualmente es senador para el estado de New Jersey y muchos lo ven como un futuro candidato a la presidencia. Todo porque él no tuvo miedo de conversar continuamente con sus ciudadanos y tratar de resolver sus problemas a través de los medios de preferencia de ellos.

2.) Liberación de Datos

Los geeks suelen decir que “la información quiere ser gratis,” porque cuando la información es difícil de acceder es poco útil.

Un amigo mío, por ejemplo, quiso hacer una aplicación de transporte público en Quito que te permite saber cómo llegar de cualquier punto en la ciudad a cualquier otro punto en la ciudad.

Aunque las rutas del ecovía y metrovía son públicas, la información sobre las rutas de los buses azules, rojos, y verdes es imposible de conseguir. A pesar de gastar horas hablando con las personas de la secretaría de transporte, mi amigo nunca logró conseguir los datos de esos buses, y su proyecto está en stand-by.

El municipio es dueño de un montón de información cuya liberación ofrecería grandes beneficios para la ciudadanía.

Si sabías, por ejemplo, cuales son las agencias de trámites municipales más frecuentadas, podrías evitarlas para hacer mejor uso de tu tiempo.

Si tenemos información sobre el desempeño de los diferentes colegios fiscales, podemos buscar mandar nuestros hijos a los mejores y exigir mejor rendición de los otros.

Si podríamos ver, por ejemplo, el tiempo de espera de diferentes hospitales en tiempo real podríamos mejor distribuir los pacientes entre los diferentes hospitales para el bienestar de todos.

Si los ciudadanos podrían compartir entre ellos las mejores rutas de ciclismo o los mejores lugares para hacer caminatas en la ciudad, podríamos facilitar el ejercicio físico, el turismo local y la distribución de actividad económica.

De la misma manera que Waze cambia nuestra relación con la ciudad por permitirnos explorar lugares que nunca antes llegaríamos a conocer, la liberación de datos podría cambiar por completo nuestra relación con Quito.

El error principal que hacen las ciudades al tratar de implementar estrategias digitales es asumir que tienen que crear aplicaciones, sin entender que aplicaciones son un medio a la ciudad inteligente, no el fin.

Eso es porque la administración de aquellas ciudades se enfocan en dar servicios en lugar de facilitar servicios. La creación de aplicaciones puede hacerse a través del sector privado o la ciudadanía geek que tiene buenas intenciones, pero necesitamos acceso a los datos para poder brindar comenzar.

Mientras los gobiernos suelen ser malos en crear aplicaciones (ahem. página SRI, página IESS, etc.), son los únicos que pueden unir los datos e información que necesita la ciudadanía para tomar mejores decisiones. Por eso mi recomendación sería enfocarse en liberar datos y dejar que todos participemos en la construcción de un Quito digital.

3.) Aumentar Inputs

A pesar del avance de tecnología, los gobiernos realmente no han avanzado mucho en su recolección de datos de la ciudadanía. Cada dos días producimos la misma cantidad de información que fue producido en todo el año 2003, pero los gobiernos en general reciben un bit de información cada cuatro años y se supone que eso es suficiente para operar.

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Tenemos ahora las herramientas para ampliar la conversación entre el gobierno y los ciudadanos, y poco a poco vamos descubriendo maneras de conseguir más datos de una forma productiva.

Los gobiernos de Inglaterra y México, por ejemplo, han convocado concursos de “los trámites más inútiles,” para saber cómo ofrecer los servicios gubernamentales de una forma más eficiente y amigable.

Existe una plataforma desarrollada en Argentina (soy peer en el grupo que promueve la plataforma) que se llama Democracia O.S., que permite que los ciudadanos conversen y hasta voten sobre temas municipales o nacionales. Como la plataforma es de código abierto (cualquier persona puede configurar el sistema como quiera), puede ser adaptada a la realidad de cualquier administración o circunscripción.

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Esta práctica de democracia digital tiene sus méritos e defectos (he escrito en inglés sobre el tema aquí) pero lo cierto es que la cultura política no desaparece de día a noche al trasladarse al mundo digital.

Por ejemplo, si una ciudad sufre de una cultura política muy partisana y sesgada, es muy probable que esas divisiones se manifiestan a través de las plataformas que buscan generar debate. No obstante, hay formas de controlar eso, y más importante aún, la oportunidad de invitar participar en un debate también ofrece la oportunidad de fomentar una ciudadanía más informada, lo cual nos ayuda a todos en el largo plazo.

Si no hacemos nada para aumentar la cantidad de información que recibe el gobierno por parte de la ciudadanía, no es porque es imposible: es porque nos falta imaginación/voluntad para hacerlo posible.

Conclusión

Habiendo dicho todo esto, es importante tomar en cuenta que los que vivimos en las redes sociales somos parte de una minoría en la ciudad, y no deberíamos ignorar el hecho de que existimos en una burbuja digital mientras la mayor parte de los quiteños no accedan al internet de forma cotidiana.

Esto no quiere decir que no deberíamos desarrollar infraestructura digital: de hecho, ninguna tecnología ha crecido tanto como el internet, y más o menos para el año 2020 podemos esperar que el celular inteligente es igual de accesible como el celular no-inteligente es ahora (En Ecuador tenemos 115% de penetración de teléfonos celulares). Es mas, cada persona que puede tramitar en línea es una persona menos en la cola, lo cual beneficia a todos.  

Lo que sí deberíamos hacer es tomar en cuenta el desafío de diseño que es hacer que la ciudad inteligente sea accesible y útil para las personas que no vivan en la burbuja digital.

Finalmente, como muchos gobiernos han mostrado a través de los años, no es suficiente tener un concepto brillante: para que sea un éxito, la ejecución de la ciudad digital tiene que ser igual de brillante.

Se necesita personas con la visión/formación correcta para asegurar de que no desperdiciemos millones de dolares en desarrollar aplicaciones que nadie usa, o que la infraestructura digital que creamos hoy no funcione mañana.

Si se logra avanzar con estos tres temas, Mauricio Rodas será recordado como el primer alcalde digital del Ecuador.

Si se falla todos los sabremos: pues Facebook y Twitter estarán llenos de quejas de los ciudadanos, esperando que llegue una administración que les escuche.

 

 

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Para Fortalecer la Democracia, el CNE Necesita una App

por @EcuaMatt

Yasunidos

 

Parece que los Yasunidos no tienen las firmas para convocar una consulta popular sobre el futuro del parque nacional Yasuní.

Me da mucha pena, porque creo que, siendo el Yasuní parte del patrimonio nacional, debe haber un debate más productivo sobre el futuro de uno de los lugares más bio-diversos en el mundo. Mi opinión personal es que lo deberíamos preservar, y he escrito en detalle sobre alternativas para hacer que su preservación sea rentable, pero eso no es el tema que quiero tocar aquí.

Por más que cree la gente que la falta de firmas se debe a una teoría de conspiración, es mucho más probable que la falta de firmas legítimas se debe a que nuestro sistema democrático depende de una tecnología anticuada que es muy vulnerable y poco eficiente: el papel.

Cuando recién vine al Ecuador trabajé como asesor político en la misión de observación electoral de la Unión Europea, lo cual me obligó pasar un cierto tiempo trabajando con el CNE. En ese tiempo vi de cerca cómo funciona el sistema electoral en Ecuador, y basta decir que es sub-óptimo.

En el caso de los Yasunidos, por ejemplo, una firma que sobrepasa la linea puede descalificar una hoja entera de firmas. Es fácil firmar dos o tres veces. Se pide copia de la cédula de los firmantes, lo cual agrega un costo enorme al proceso de recaudar firmas y obstaculiza el ejercicio de democracia por parte de la ciudadanía.

El gobierno de Rafael Correa fue electa con la promesa de una revolución ciudadana, lo cual implica un acercamiento entre el gobierno y la gente. por ende, se esperaría que su gobierno haría lo posible para facilitar la creación de consultas populares.

Todo, en mi opinión, podría resolverse con la creación de una aplicación.

Imaginemos que podrías activar una aplicación del CNE que te permite ver todas las diferentes iniciativas y firmar ese rato electrónicamente.

Si quieres hacer que otra persona firmen, podrías tomar su firma electrónica y a la vez subir la foto de la cédula. Si la base de datos está vinculada con el registro civil, se podría verificar inmediatamente la firma y la huella, y de esa manera los que apoyan la consulta saben exactamente cuántas firmas tienen en casi tiempo real.

Con una aplicación así, ya no habría problemas de firmas duplicadas, de errores en deletrear el nombre, de poner mal la cédula, de fraude con las hojas, etc. De hecho, sería más seguro y más democrático, porque ya no tendría que yo preocuparme de que la firma de otro podría invalidar mi firma.

Habrán los de mala fe que creen que todo es teoría de conspiración y que la CNE no hace porque no quiere, pero es más probable que simplemente falta la capacidad técnica para hacerlo.

No obstante, la apariencia de la falta de objetividad en las instituciones es problemática porque causa entredicho, y mientras más firmas se pierde por error humano, más leña se echa al fuego de los cínicos.

Por eso, se nos urge que las instituciones que nos representan se modernizan para crear más confianza y eliminar los errores humanos y la apariencia de interferencia. La conversación de la eliminación de firmas es una distracción del debate que queremos tener, que es sobre cómo queremos usar nuestros recursos naturales. Si eliminamos las distracciones podemos enfocarnos en el debate, y el que gana es la democracia ecuatoriana.

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Tenemos Petroleo, Nos Falta Imaginación

Esta semana publiqué un ensayo, junto a mi cuñada Josette Arévalo, sobre un diseño alterno para preservar al Yasuní. Se lo puede encontrar aquí:

http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/tenemos-petroleo-nos-falta-imaginacion

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El Parqueo en Un Quito Inteligente

Parqueo en la Gonzalez Suarez, Cualquier día

Parqueo en la Gonzalez Suarez, Cualquier día

Por @EcuaMatt

Vivo en la Gonzalez Suarez, y cada día laboral, tipo mediodía, los carros empiezan a obstruir la vía cerca al Banco de Pichincha por estacionarse básicamente donde sea que les de la gana.

Haciendo cola en el banco como víctimas inocentes y hambrientas de una guerra prolongada, por lo menos una vez al día alguien sale del banco para encontrar su carro en el proceso de ser llevado por mal parqueo.

La gente reclama, insulta al chofer de la grúa y hace todos menos aceptar responsabilidad por haberse inventado un espacio de parqueo donde dice claramente no parquear.

El castigo no funciona para eliminar el comportamiento, y la falta de infraestructura hace que el problema se repite.

Es una película que se repite todos los días con diferentes protagonistas. Como tecnólogo, lo veo como una mala experiencia de usuario de la ciudad que podría arreglarse sin mucho costo.

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En los próximos meses vamos a escuchar hablar mucho de cómo hacer que Quito sea una ciudad inteligente, y es una pregunta muy valiosa.

No obstante, definir qué es una ciudad inteligente es difícil, porque el campo es nuevo: es mas, la ciudad inteligente no es una función del aparato municipal; más bien, es una forma de pensar en cómo facilitar la vida de los ciudadanos.

Si me esfuerzo a definir qué es una ciudad inteligente, diría que es una ciudad que brinda mayor información a los ciudadanos para ayudarles tomar mejores decisiones y optimizar el uso de los recursos de la ciudad. Tal vez es mejor explicar a través del ejemplo del parqueo.

La Gonzalez Suarez es un barrio de uso mixto porque incluye propiedades residenciales y comerciales. Los barrios mixtos son buenos por varios motivos:

Primero, los barrios mixtos son más seguros, porque elimina la previsibilidad de los habitantes, la cual es aprovechada por los ladrones.

Aunque tendemos a sentirnos más inseguros de noche, los ladrones prefieren trabajar cuando haya menos interferencia en su labor. El barrio donde todo el mundo trabaja durante el día es el ambiente perfecto, pero la presencia de mucha gente movilizándose en diferentes horas dificulta su trabajo.

Los barrios mixtos también son buenos porque da la opción para algunos vivir mas cerca a donde trabajan, lo cual elimina la necesidad de salir en el carro.

Es mas, las largas colas de los valles de Cumbayá y Tumbaco en las horas picos demuestran que la congestión también se produce cuando mucha gente viaja en la misma dirección durante las mismas horas.

Si la actividad económica de Quito fuera mejor distribuido entre la ciudad de los valles, habría menos congestión porque los hábitos de las personas serían más diversificadas.

Aunque Gonzalez Suarez es mixto, su principal función es residencial, y debido al reglamento de construcción, cada edificio cuenta con una cantidad enorme de parqueaderos.

Mucha gente, viendo el problema de falta de parqueos alrededor del Banco de Pichincha, llegaría a la conclusión que hace falta crear un parqueadero que podría costar cientos de miles de dólares, un costo asumido por el municipio o los negocios locales, pero que eventualmente llega al consumidor/ciudadano.

Al llegar a esa conclusión nos olvidamos de que los parqueaderos de los edificios de la Gonzalez Suarez están, tal vez, 80% desocupados entre las horas de 8 a 6 de la tarde. teniendo tanta desocupación, ¿para qué crear un nuevo parqueadero?

El desafío aquí es cómo organizar los parqueaderos para que sean fáciles de acceder para el visitador pero que también brinda seguridad y previsibilidad para el dueño del parqueadero y los condóminos de su edificio.

Imaginemos entonces una aplicación móvil que funciona tanto en Android y en Apple.

Como persona que va al banco, abro mi aplicación y veo los parqueaderos disponibles en la zona donde voy. Reservo uno de 10 en la mañana a las 12 de la tarde a un costo de $1 cada hora.

Llego al edificio y el guardia que me recibe confirma mi identidad, “Señor Carpeta?” me dice. “No, soy el Señor Carpenter” le digo. “ah si si si. Siga no más!”. El ya había recibido mis datos, incluyendo el numero de placa de mi vehículo y mi nombre y cédula.

Cuando me voy, salgo en mi carro y saludo al guardia. El pago está efectuado por el celular y no hay intercambio de monedas, ni la necesidad de producir sueltos. Después de un mes, el señor dueño del parqueadero colecta sus $60 por el uso del parqueo durante su ausencia, lo cual cubre el costo de su condominio.

Hay varias cosas que están pasando aquí.

Primero, el dueño del parqueadero está monetizando un bien que normalmente no le produce dinero. El establece cuándo está disponible su puesto, y no tiene que hacer nada para ganar plata por el uso de su espacio. Si un día no va al trabajo, simplemente bloquea su parqueo ese día.

Por reservar un puesto con anticipación, tengo la certeza de que no voy a tener que buscar un parqueadero, lo cual me permite calcular mejor el tiempo que necesito para llegar a mi cita. Tampoco tengo que preocuparme de parquear mal y ser multado.

Para brindarle mayor sentido de seguridad, le mando mis datos tanto del carro como de mi persona. De esta manera, si llega a pasar algo en el edificio y se sospecha que yo fui, tienen mis datos y saben identificarme.

Finalmente, el poder tramitar todo en el celular significa que el costo de gestionar el negocio es muy bajo.

No hay que preocuparse de tener monedas o convertir un guardia de edificio en cajero.

Las facturas que tal vez van al SRI son automáticas, lo cual ayuda traer más actividad económica al sector formal. Como dueño de la aplicación, tal vez gano el 4% de cada transacción, permitiéndome construir un negocio rentable.

Este ejemplo es, para mí, la definición de una ciudad inteligente.

Hacemos mejor uso de nuestros recursos colectivos y permitimos que los ciudadanos tomen mejores decisiones basadas en tener más información disponible, en este caso la información es la cantidad de parqueaderos disponibles. Las calles ya no se llenan de carros mal parqueaderos, y los choferes de grúas se quedan sin clientes, lo cual está bien para todos los ciudadanos.

¿debería la ciudad crear esta aplicación? No creo. Los gobiernos, en general, son malos en diseñar aplicaciones, y si la aplicación está mal hecha no hace falta que exista porque nadie se lo va a usar.

Más bien, la ciudad puede aportar con datos, incentivos, y dando visibilidad.

De esta forma los programadores pueden enfocarse en ofrecer soluciones a problemas sociales. Mientras mas competencia hay, mas certeza hay de que llegaremos a la solución que complazca a la gran mayoría de personas. Si nos va bien, tal vez el producto se lanza en otras ciudades, ayudándonos a crear un ecosistema de tecnología e emprendimiento.

En los siguientes días voy a escribir más sobre qué significa un Quito inteligente. Mientras tanto, les dejo para que contemplen cuales otros problemas podrían resolverse por brindar más información.

Gracias a Jaime Izurieta por la conversación que provocó este post.  

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Quito Tiene que Crecer P’arriba Para Descongestionarse

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 Mi perrita contempla el diseño urbano en Quito desde el teleférico 

Por @EcuaMatt

No todas las soluciones al tráfico tienen que ver con carros, vías o transporte público.

De hecho, a veces la gente se queja del tráfico y, momentos después, lamenta la distancia que tienen que recorrer para llegar al aeropuerto. Aunque no parecen, los dos temas son 100% vinculados.

Aunque yo también lamento tener que ir hasta Tababela (yo lo hago 2-3 veces al mes) para volar, es mucho mejor que la alternativa.

Primero, el viejo aeropuerto Mariscal Sucre tenía la pista más corta de una ciudad capitalina en el mundo, lo cual en sí representa un riesgo.

Ese riesgo es aún peor cuando tomas en cuenta de que la velocidad absoluta de un avión que aterriza a 2500 metros es mucho más que un avión que aterriza en Guayaquil, por ejemplo.

Es decir que el avión llega a una velocidad más rápida con menos tiempo para frenar.

Si llega un avión con necesidad de hacer un aterrizaje de emergencia, pone en riesgo toda la área urbana alrededor del aeropuerto. Sin decir más, tener el aeropuerto dentro de la ciudad fue un desastre a punto de ocurrir. Sacarle de la ciudad fue la decisión correcta.

Pero más que el peligro, la presencia del aeropuerto en la ciudad limitaba el tamaño de edificio que podemos construir en Quito, y la consecuencia es dispersión urbana. La dispersión es mala por varias razones.

Por un lado, la dispersión hace que la gente tiene que viajar distancias más largas para transitar entre su trabajo y su casa, lo cual causa congestión. Descongestionarnos no es solamente quitar carros de la vía, pero también cortar las distancias de los viajes recorridos y la cantidad de viajes hecho al día.

A la vez, la dispersión causa que el valor de la vivienda suba, porque estamos sacando menos valor de cada terreno.

En la actualidad un terreno de 200 metros cuadrados puede, con un edificio de 12 pisos, tal vez puede sostener a 75 personas. Si logramos duplicar el numero de personas que ocupan ese terreno, el costo para el constructor baja, el costo de servicio para el municipio baja, y el costo para el comprador baja.

El costo no es el único beneficio. Si podemos crear más densidad, podemos crear más oportunidades locales, porque los negocios locales tienen acceso a una masa crítica más grande.

Zonas más densas también se vuelven más peatonales, y eso hace que la gente salga en su carro menos. Si puedes lograr hacer las compras en un lugar cercano, ya no tienes que salir en el carro.

Las zonas más peatonales son más seguras, porque mientras mas ojos tienes en las calles, menos oportunidades tienen los ladrones.

Si al contrario la ciudad dispersa, el costo para el municipio aumenta porque tiene que hacer llegar sus servicios dentro de un territorio mucho más grande. El costo para cada metro cuadrado sube tanto para el municipio como para los constructores, porque la rentabilidad de cada proyecto disminuye bastante.

Mientras la densidad es deseable, tenemos que lograrla de una forma inteligente.

Es necesario, por ejemplo, buscar el equilibrio correcto entre espacio comercial y residencial para permitir que la gente viva más cerca a donde trabaja. También tenemos que proteger líneas de vista para que la Pichincha, en toda su gloria, no desaparezca de nuestra vista ni nuestra imaginación.

A la vez, si construimos edificio más altos tenemos que contemplar la necesidad de empezar a incluir sistemas de calefacción, dado que edificios en el piso 20-30 necesariamente van a hacer más frío.

Con mi papá instalamos en su garaje un sistema de calefacción en el piso, que incluye un tubo conectado a un tanque de agua.

Prendes el tanque y el agua caliente circula por el piso, calentando a todo el espacio. No es solamente económico, es también más ecológico y sería fácil de incluir en la instalación de nuevos edificios.

Como he dicho varias veces en este blog, no hay una solución al tráfico en Quito, ni una varita mágica que nos hará volver a la ciudad que teníamos hace 10 años. Hay varias soluciones que tienen que coincidir para hacer un cambio del largo plazo.

Debido a eso, Quito necesita empezar a pensar como una ciudad grande, y parte de ser una ciudad grande es desarrollar densidad sana y productiva.

Parte de la magia y energía de Nueva York, por ejemplo, viene de su densidad que es producto de ser una isla que tiene límites de crecimiento de espacio muy marcados. New York, por ende, valora cada metro cuadrado que tiene y busca cómo sacar máximo provecho de cada espacio.

Quito, en cambio, ha creciendo bajo la idea de que siempre podemos expandir en el norte y en el sur. Esa expansión, no obstante, solamente sirve para agravar el tráfico.

La gente que ha salido al valle, en cambio, son víctimas de la gente que les sigue. Mientras más gente va a vivir en los valles, más van a sufrir todos los que dependen de carros particulares para transportarse entre su trabajo y su vivienda.

Hay que crecer p’arriba entonces. Gwen Stefani lo ha dicho mejor:

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Lo que el Alcalde no puede cambiar en Quito

Gracias a dios mi amigo español que estuvo de visita había pasado tiempo en Lima y Santiago y no sufrió tanto cuando nos demoramos 20 minutos para avanzar 500 metros.

“Comparado con Lima Quito me parece muy ordenado,” me dijo, aunque es obvio que vamos por la misma ruta que ellos.

La causa de nuestro atraso fue los muchos choferes que deciden meterse en el cruce a pesar de ver que la congestión del otro lado va a prohibir su paso y terminará en causar caos para todos. Como diría enchufetv, típico de vos! 

En menos de un mes vamos a cambiar de administración municipal, y mucha gente ve con entusiasmo la idea de que un nuevo gobierno puede empezar a corregir los errores del pasado.

Aunque extiendo mi buena voluntad y doy el beneficio de la duda a Mauricio Rodas y su equipo, también soy realista, y reconozco que hay cosas que están fuera de su control, como los siguientes: 

1.) Los problemas de congestión vehicular son productos de años de mal diseño vial, y se van a demorar en corregir. Si el gobierno decide priorizar la inversión pública en hacer vías y no crear un modelo de transporte público sostenible, los problemas solamente van a empeorar, y Quito será peor en 4 años. 

2.) Mucha gente lucha con la idea de que Quito es una ciudad grande y que tendrá que aprender a gestionar los tipos de problemas que tienden a afectar a las ciudades grandes. En este caso, el problema queda en las falsas expectativas de ciertas personas que esperan el día cuando Quito se convierta en aldea otra vez.

3.) El gran problema en Quito es solamente los políticos municipales sino las actitudes y comportamientos de los ciudadanos que desencadenan en condiciones que causan sufrimiento mutuo. 

En este tercer punto quiero enfocar.

Por motivos diferentes camino mucho por la ciudad y me topo con choferes agresivos que se convierten en darwinistas totales atrás del volante.

La ley ecuatoriana dicta, por ejemplo, que un peatón caminando por un cruce tiene el derecho, pero esa ley no es respetada por nadie.

Hasta en momentos cuando haya luz roja hay carros que o cruzan ilegalmente o quieren virar sin respetar el deseo del peatón de cruzar también.

La gente ‘buena’ te pita por ejercer tu derecho de cruzar, y la gente mala acelera con el deseo de asustar y castigarte por pensar en movilizarte por un medio sano. No te ven como persona con familia y sentimientos; te ven como un obstáculo que merece morir si le haces demorar 10 segundos en llegar a la próxima luz roja. 

Al asumir el papel de chofer muchos ciudadanos pierden todo respeto para el otro y existen en un vacío moral y ético. Se vuelven egoístas tenaces, completamente despreocupados por el bienestar de otros o el bien colectivo.

A la vez, viven con la actitud de “lo importante es lo que me pase a mí” pero lo absurdo de esta actitud es que en un sistema de transporte no hay diferencia entre el bienestar individual y el bienestar colectivo, porque tú solamente puedes andar al paso que el sistema te permite.

Si decides bloquear tráfico para cruzar la calle, las personas que te imitan van a asegurar de que llegues más tarde.

El sistema entero fracasa si no permitamos el flujo de vehículos determinado por los semáforos. No importa si pones policías en cada esquina a gran costo o si tienes un sistema de semáforos inteligentes. No hay ninguna autoridad con poder suficiente para contrarrestar la voluntad de miles de personas que deciden preocuparse de si mismo y no respetar el bienestar colectivo.  

Es difícil para un gobierno provocar cambios culturales, porque gobiernos gestionan poder desde arriba para abajo, y la cultura es un sistema de gobierno que funciona de abajo para arriba. Tanto China como Egipto han vivido con estados policiales y aún sufrieron por el mal comportamiento de sus choferes. Seguir culpando a los políticos es, al final, evitar nuestra responsabilidad personal.

Entiendo bien por qué lo hacemos: es sobrecogedor tratar de cambiar el comportamiento de un millón de personas uno por uno. Preferimos pensar que el poder de cambiar la ciudad es una autoridad otorgada al alcalde, pero la verdad es que es un poder muy equitativamente distribuido entre todos nosotros. 

No obstante, el cambio comienza con uno mismo, y luego con nuestros seres queridos. Insultar al chofer desconocido es fácil: llamar la atención de tu pariente o pana es difícil.

Al final, hay cosas que las elecciones simplemente nunca van a cambiar. No hacen falta mas policías: hacen falta más espejos para que empecemos a ser, modificando una frase del gobierno anterior, los ciudadanos que queremos. 

 

 

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